LEYENDO PERSONAS .-3

Pasear por la ciudad es buscar, un lugar, una escena, esa persona, pasear no es encontrar, es posible que el caminante regrese al punto de partida y sus ojos estén vacíos; su mente no, esa estará cansada con el olfateo.
Un sonido, un rumor, pueden colocarte en el lugar, insistiendo un poco por encima, no quieres perder tu tiempo. Hay un espacio dónde te colocas, como el que mira al mar, mujeres, miran al horizonte esperando que un punto lo rompa.
Ahí está, es una mujer.
Había más, pero ella te transporta a otras épocas. Es el vivo retrato de mi madre, cuando aún era joven y parecía mayor, luego se transformó, ya no parecía ella, la vida le hizo crecer con un aspecto que no le pertenecía. Hay constancia fotográfica de esto.
Pelo negro, rizado en mínimos bucles, difíciles de domar, eran corona de una blanca cara, muy blanca, muy limpia, con esas finas líneas que se mueven poco y que son los dadores de besos.
Su ropa está desgastada, no le gusta despilfarrar y la mantiene como un cuidador de museo lo hace con su pieza preferida.
Las otras mujeres ríen las alabanzas tontas de un bartender flaco y feo, ella ni siquiera sonríe, no debería estar ahí.
Le es imposible relajarse, puede ver el futuro y jamás se lo ha dicho a nadie.
Vio la salida de sus padres con escasos días de diferencia, vio que no iba a tener hijos, ni hombre que la quisiera. Siente dentro las penas de otros y no puede avisar.
Algo sabe que los demás desconocemos, pero se niega a intervenir; supone que hay un poder superior que tiene escrito el libro de cada uno y no quisiera que se sintiese molesto.
Cuando ve algo que podría cambiar la vida de otro, baja a la playa y coge una piedra. Si es un hecho que propiciará un gran movimiento, coge una piedra grande, si no una pequeña, todas le caben en la mano. La toma, la siente fría y le habla. Poco a poco la piedra va calentándose y es aquí cuando sabe que absorbió la predicción; la lanza con todas sus fuerzas, sabe que a veces funciona y a veces no.
El grupo se levanta, hacen que tienen prisa, como si la vida normal se les fuera a escapar. Ella se queda la última, siempre mira por ver si se puede llevar unos instantes de compañía que serán guardados hasta la próxima.