{"id":161,"date":"2012-12-07T15:02:17","date_gmt":"2012-12-07T15:02:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.marixa.com\/wp\/?p=161"},"modified":"2013-11-27T18:18:40","modified_gmt":"2013-11-27T18:18:40","slug":"donde-lavan-los-de-las-peliculas-la-ropa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/?p=161","title":{"rendered":"\u00bfD\u00d3NDE LAVAN LOS DE LAS PEL\u00cdCULAS LA ROPA?"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfD\u00d3NDE LAVAN LOS DE LAS PEL\u00cdCULAS LA ROPA?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mi primer beso se lo di a mi hermana, encima de un traje de Mar\u00eda Antonieta. Me molestaban los abalorios que se me clavaban en las rodillas.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los chicos jugaban, ten\u00edan balones o mu\u00f1ecas. Nosotros ten\u00edamos ropa. Nuestros padres pose\u00edan una\u00a0 peque\u00f1a lavander\u00eda a las afueras del pueblo, \u00a0un pueblo en las lejanas cercan\u00edas de la capital.<\/p>\n<p>Cuando hicieron la carretera nueva, la grande, la que llamaban Nacional, un t\u00edo m\u00edo que plantaba melones en primavera, y que llegado el verano recog\u00eda la cosecha, se pon\u00eda contento. Los amontonaba en el carro de mulas que ten\u00eda y se llegaba al pantano donde los vend\u00eda a los veraneantes o se acercaba a la capital y remataba la faena. Era el m\u00e1s viajero que conoc\u00edan en la familia y a la vuelta contaba las novedades, modernidades que nadie cre\u00eda.<\/p>\n<p>Ven\u00eda con lo que parec\u00edan cuentos chinos, y so\u00f1aba con poder alg\u00fan d\u00eda parecerse a todas aquellas personas que disfrutaban de sus melones.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana transcurr\u00eda lenta, como es costumbre en verano, cuando el campo espera paciente a que el sol trabaje dentro de las plantas y las dignifique, las haga provechosas, dignas de ser recogidas y celebradas. Las mujeres trajinaban ya preparando los almuerzos; los hombres esperaban con su ramita entre los dientes, pensando si estar\u00eda peor visto quitarse la camisa o echar m\u00e1s an\u00eds al agua fresca del botijo, mientras espantaban\u00a0 moscas y chiquillos que no paraban de gritar.<\/p>\n<p>Esta ma\u00f1ana no iba a ser tranquila; el ruido lleg\u00f3 en Jeep cargado con los ingenieros y top\u00f3grafos, se arm\u00f3 un gran revuelo, incluso la sobrina del cura hizo sonar las campanas presa del p\u00e1nico. Los chiquillos corr\u00edan intentando tocar la estela de humo y polvo gritando enloquecidamente; siempre hac\u00edan lo mismo cuando llegaba un veh\u00edculo que no estuviese tirado por mulas. Los reci\u00e9n llegados daban un poco de miedo porque parec\u00edan militares s\u00f3lo por las ropas y los trastos que tra\u00edan. Olvidaron la hora que era y todos los del pueblo llegaron a la plaza con caras de susto. \u00bfQu\u00e9 pensar\u00edan aquellas gentes al verles? Siempre era lo mismo a poco que pasase, todo serv\u00eda para la algarab\u00eda, como si estuviesen esperando la llegada de algo bueno, algo mejor que el comer.<\/p>\n<p>Los del Jeep hicieron tierra con aquellas botas militares que brillaban; preguntaron por el alcalde, que para no perder comba estaba asomado al balc\u00f3n de su casa, que era tambi\u00e9n el ayuntamiento, lo normal en estos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Se metieron en la casa de \u00e9ste por la puerta partida del port\u00f3n corralero; esta casa era importante, ten\u00eda hasta dintel coronado por un imaginativo escudo que nadie sab\u00eda a qui\u00e9n pertenec\u00eda, tampoco se habr\u00eda podido saber de desgastado que estaba.<\/p>\n<p>Hablaron con el alcalde sobre lo que ven\u00edan a hacer, no tardaron mucho tiempo. Salieron todos. Los extra\u00f1os se metieron en el coche, y en la calle quedaron los cr\u00edos, los vecinos y el alcalde, que se dedic\u00f3 a contar a diestro y siniestro las buenas nuevas.<\/p>\n<p>El se\u00f1or alcalde vio un gran futuro para el pueblo. Tan bien se lo hab\u00edan explicado, que ya imaginaba una poblaci\u00f3n multiplicada, llena de comercios, y hasta podr\u00eda hacer la tan deseada alcald\u00eda. En ese momento se usaba su casa como tal. Sin ganado y bien encalada, claro. Serv\u00eda para todo la vieja casona: carter\u00eda, dispensario ruinoso y almac\u00e9n. La escuela no ten\u00eda mejores recursos, us\u00e1bamos una habitaci\u00f3n bastante apa\u00f1ada. All\u00ed hab\u00edan preparado muchas matanzas en San Martin, fue una vieja cocina donde se juntaban varias familias para organizar y dividir el puerco que mataban cada a\u00f1o. Ten\u00eda ventilaci\u00f3n, buena luz y una chimenea que era hogar y nos manten\u00eda calientes. Se agradec\u00eda llegar y recibir como \u201cbuenos d\u00edas\u201d el aroma a grasa y chorizo, no se puede describir el ruido de las tripas de todos a estas horas. Algunos s\u00f3lo hab\u00edan desayunado una taza de leche con orujo, nunca suficiente para calmar el frio invierno del lugar.<\/p>\n<p>La idea nueva que alegr\u00f3 al pueblo no pod\u00eda ser m\u00e1s provechosa: el gobierno compraba las tierras, e incluso dar\u00edan trabajo mientras se estuviese haciendo la nueva Carretera Nacional.<\/p>\n<p>Mi t\u00edo hab\u00eda contado muchas historias, tra\u00eddo algunas revistas que, de no ser por este sue\u00f1o de asfalto, seguir\u00edan vi\u00e9ndose lejanas. Ahora el futuro parec\u00eda estar m\u00e1s cerca que nunca y a todos beneficiaba; hubo muchas reuniones y por fin se reparti\u00f3 la tarta.<\/p>\n<p>Mis padres no ten\u00edan muchas tierras y tampoco pasaba por encima la tan deseada obra, justo quedaba a un lado. La peque\u00f1a finca lindaba con la del hermano de mi padre, mi t\u00edo Manuel, llamado \u201cJoray, el viajero\u201d, que s\u00ed tuvo la suerte de ser adquirida y no toda, alg\u00fan pedazo a\u00fan le quedar\u00eda libre para seguir plantando unos pocos melones.<\/p>\n<p>El t\u00edo Joray, que siempre estaba dispuesto a un avance, sinti\u00f3 que la vida se volv\u00eda grande, tuvo una revelaci\u00f3n y con el dinero que le dieron hizo una casa; una gran casa que ser\u00eda el primer bar del pueblo. No fue la \u00fanica que se hizo, muchos aprovecharon para agrandar o arreglar las suyas y comprar ganado o maquinaria nueva. Se mont\u00f3 un colmado. Donde se instal\u00f3 un refrigerador, pod\u00edas comprar hasta embutidos y cerveza.<\/p>\n<p>Con ayuda del cura el alcalde march\u00f3 a la capital a pedir mejoras al ministerio correspondiente y al poco tiempo ten\u00edan en el pueblo una cuadrilla de obreros levantando lo que hoy llamar\u00edamos un complejo cultural. Para la instalaci\u00f3n se clausur\u00f3 la era peque\u00f1a que quedaba en un promontorio, con lo cual el nuevo edificio quedar\u00eda a la vista de todos, incluso de los pueblos vecinos.<\/p>\n<p>Un Teleclub.<\/p>\n<p>El edificio, de dos plantas, ten\u00eda tres partes bien definidas. Una parte ser\u00eda\u00a0 la nueva escuela, con dos aulas grandes, y en la planta superior, la espaciosa casa para el maestro y toda su familia, que gracias a esto, ya pod\u00eda ser grande. Segu\u00eda un front\u00f3n cubierto, que en estos a\u00f1os era m\u00e1s rentable hacer frontones que campos de futbol, y, por muy desconocido que fuese el juego, plantaron uno en la mitad de pueblos de este pa\u00eds. No estaba mal, porque con el nuestro, conseguimos tambi\u00e9n tener un lugar para la m\u00fasica en las fiestas, o un cine donde ten\u00edas que aportar la silla si quer\u00edas sentarte. Y el famoso Telecl\u00fa, que ya contaba mi t\u00edo lo ten\u00edan en otros pueblos; el trabajo de aquellos hombres y de alguno de los nuestros en la construcci\u00f3n, cundi\u00f3 en poco tiempo, al comp\u00e1s de la carretera estaba ya medio terminado.<\/p>\n<p>El bar con una barra larga y alt\u00edsima, a m\u00ed me parec\u00eda alt\u00edsima; nunca pude pedir nada apoyado en ella, ni siquiera de mayor. Ten\u00eda algo que llamaba la atenci\u00f3n m\u00e1s que el front\u00f3n, la alcald\u00eda o la nacional. Ten\u00eda una televisi\u00f3n: una gran caja de madera situada en lo alto, para que se pudiese ver bien desde todas partes del local. Si alguien piensa que un bar es un sitio de encuentros y charlas\u2026, \u00a0que lo olvide. Aqu\u00ed se reun\u00eda todo el pueblo y, al un\u00edsono, alargaban el cuello y levantaban la cabeza mirando a un s\u00f3lo punto. A veces se o\u00edan voces de asombro, otras aplausos, siempre bocas abiertas por la expectaci\u00f3n que proporcionaba aquella caja que emit\u00eda en blanco y negro.<\/p>\n<p>Mi padre dej\u00f3 el campo cuando mi t\u00edo acab\u00f3 su bar de carretera. O\u00eda contar los sue\u00f1os de \u00e9ste con cierta envidia.<\/p>\n<p>Al poco tiempo \u00e9l tambi\u00e9n coloc\u00f3 una televisi\u00f3n, incluso una m\u00e1quina de discos que, por una moneda, pod\u00edas escuchar la canci\u00f3n que quisieras. Y la gente danzaba de un bar a otro. Hab\u00edamos pasado de no tener nada a ver un mundo lleno de posibilidades que nos dec\u00eda que ya no est\u00e1bamos tan lejos ni tan olvidados. La vida del pueblo estaba cambiando, visto desde el momento, creo que para bien, por fin ten\u00edamos lo que en Madrid, aunque fuese de a pocos y sin tanto barullo.<\/p>\n<p>Y una vez al mes, menos los meses de frio invierno, ven\u00eda un cami\u00f3n, y todos corr\u00edamos al \u201cTeleclu\u201d. Llegaba el cine. Aquello era un sue\u00f1o en gran dimensi\u00f3n. Todo tipo de pel\u00edculas en color, cosa que con las televisiones no se consegu\u00eda, y con aquel sonido especial que nos daba la sensaci\u00f3n de tener la acci\u00f3n al lado. Cu\u00e1ntas sentadillas en el frio suelo comiendo pipas sin parar. Los mayores, silla en mano, pagaban y se colocaban seg\u00fan iban entrando. Y los bocadillos, la bebida\u2026, aquellos polos, ahora pod\u00edamos comer helados,\u00a0 que siempre nos sab\u00edan a poco o el chicle que nos peg\u00e1bamos en la frente mientas com\u00edamos las pipas.<\/p>\n<p>El t\u00edo Joray ten\u00eda grandes sue\u00f1os, y aquello que hizo se le quedaba peque\u00f1o. Volvi\u00f3 a llamar a los obreros y construy\u00f3 un anexo a la casa con tres plantas, una edificaci\u00f3n sencilla, sin mucho atrevimiento.<\/p>\n<p>Ahora el pueblo ten\u00eda un hostal.<\/p>\n<p>El quer\u00eda un hotel, uno con bonitas letras como hab\u00eda visto, pero no pod\u00eda ser. Los funcionarios no entend\u00edan por qu\u00e9 deb\u00eda haber un hotel en un pueblo tan peque\u00f1o, y s\u00f3lo lleg\u00f3 a hostal: el Hostal Nacional. Tal y como andaban las cosas en el pa\u00eds ponerle un nombre as\u00ed siempre le dar\u00eda m\u00e1s prestancia al negocio.<\/p>\n<p>Mi padre segu\u00eda trabajando en el bar para su hermano y ahora tambi\u00e9n lo hac\u00eda mi madre. No le gustaba mucho el trabajo, ni siquiera pensando en la comparaci\u00f3n, no se acostumbraba. Eso de tener que abandonar su casa a una hora y regresar por la noche era un no tener casa. Lo de cobrar un salario le parec\u00eda mejor, pero ten\u00eda en la cabeza que trabajar para otro se acompa\u00f1aba de la necesidad de pagar cosas que hasta ese momento no hab\u00edan necesitado, ni aunque fuese para poder ir a trabajar.<\/p>\n<p>En el hostal madre se encargaba de limpiar las habitaciones que se hab\u00edan ocupado, y la ropa sucia se la llevaba a casa porque eso le permit\u00eda pasar unas horas ocup\u00e1ndose de sus quehaceres dom\u00e9sticos. A la mujer le gustaba lavar aquella ropa que nunca se ensuciaba demasiado.<\/p>\n<p>Cada vez eran m\u00e1s los que paraban en el hostal. Camioneros y viajeros que necesitaban tomar algo, comer o cenar, y muchos: dormir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El cura, don Ram\u00f3n, se hab\u00eda empe\u00f1ado en la restauraci\u00f3n de la iglesia. Una preciosa pieza del rom\u00e1nico que de lejos parec\u00eda una ruina.<\/p>\n<p>El curilla se hab\u00eda ido al obispado a pedir dinero para la restauraci\u00f3n y le dijeron que no hab\u00eda calderilla, que se las apa\u00f1ase con sus feligreses y \u00e9stos estaban en el bar.<\/p>\n<p>El t\u00edo Joray estaba tan encantado con su negocio que no dorm\u00eda. Para ser m\u00e1s correcta la explicaci\u00f3n dir\u00e9 que dorm\u00eda en el bar. Ten\u00eda un camastro a un lado en la cocina y all\u00ed se tumbaba por las noches, siempre con un ojo abierto por si llegaba un cliente.<\/p>\n<p>Una noche par\u00f3 all\u00ed un peque\u00f1o autob\u00fas, bajaron todos a tomar algo caliente. No ten\u00eda mucho que ofrecer, ya que no esperaba tanta revoluci\u00f3n un d\u00eda, una noche cualquiera.<\/p>\n<p>Prepar\u00f3 un bocadillo con el mejor jam\u00f3n y abri\u00f3 una de sus escogidas botellas de vino para el conductor. No le cobr\u00f3, le invit\u00f3 y dej\u00f3 bien claro que si paraba all\u00ed con su autob\u00fas, \u00e9l ser\u00eda mucho m\u00e1s espl\u00e9ndido.<\/p>\n<p>A partir de esa noche una vez a la semana paraba un autob\u00fas. Ten\u00eda preparado mucho pan y mucho embutido. Su mujer hab\u00eda hecho caldo y tortillas que daban al local un aroma de esos que hacen salivar. Hizo bocadillos, caf\u00e9s y puso copas. Y el conductor se fue contento.<\/p>\n<p>Al poco tiempo m\u00e1s autobuses paraban en el lugar. Contrat\u00f3 dos empleados m\u00e1s para la barra y dos mujeres que ayudaban a la suya en la cocina y en el servicio del hotel.<\/p>\n<p>A mi madre cada d\u00eda se le amontonaba m\u00e1s la colada y las pocas ganas de ir a trabajar fuera de casa.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo hac\u00eda la colada del hotel. Algunas personas tambi\u00e9n le daban ropas para lavar y planchar, hab\u00eda cogido una merecida fama de buena lavandera. Y esto s\u00ed que le gustaba a la buena mujer; cuando alguien ten\u00eda que ir de limpio a la capital, a una boda o ennegrecer la ropa por un luto, se la llevaban a ella.<\/p>\n<p>Mi padre, de tanto ser camarero, ten\u00eda algo de dinero ahorrado y pens\u00f3 que bien pod\u00edan hacer una peque\u00f1a casa al lado del hostal para que a mi madre no le costase tanto trabajar. Hizo una casa peque\u00f1a y un gran lavadero en honor a ella. Mirando la nueva lavander\u00eda se dio cuenta de que madre no estaba contenta. No pens\u00f3 que el invierno corta las manos de las lavanderas y que la ropa no seca si llueve. Pidi\u00f3 un poco de dinero prestado y arregl\u00f3 el lavadero con los consejos de mi t\u00edo, que como ve\u00eda el futuro con m\u00e1s claridad que nadie, le hizo poner una caldera de le\u00f1a. Una grande, que no s\u00f3lo daba agua caliente, tambi\u00e9n calentaba una sala para el secado y planchado.<\/p>\n<p>Mi madre era la reina del jab\u00f3n.<\/p>\n<p>El cura, que segu\u00eda con la esperanza de arreglar la iglesia, venia al bar llorando por su pobreza y el abandono del obispado.<\/p>\n<p>Otra vez el t\u00edo tuvo una revelaci\u00f3n, una grande y santa que bien pod\u00eda resolver los problemas de aquel pobre hombre y adem\u00e1s traer beneficio a todos.<\/p>\n<p>Como uno necesitaba de la gracia de Dios para seguir haciendo negocio, se empe\u00f1\u00f3 en pensar una trama para que este cura siguiese siendo el cliente que bendice la casa. El otro, lo que necesitaba era curarse del pecado de la soberbia. Am\u00e9n del de la gula que tambi\u00e9n lo ten\u00eda.<\/p>\n<p>Hicieron pi\u00f1a enseguida. Una noche en la que no paraban autobuses se dirigieron a la iglesia. Casi parec\u00edan dos ladrones que fuesen a hacer una fechor\u00eda. Y lo eran.<\/p>\n<p>La idea de mi t\u00edo estaba clara: iban a llevarse la virgen Ni\u00f1a, a la que se ten\u00eda en gran reverencia y olvido. S\u00f3lo se engalanaba la peque\u00f1a capilla donde dorm\u00eda cuando llegaban las fiestas. Flores y telas blancas. Procesi\u00f3n con velas, y vuelta a casa.<\/p>\n<p>No ten\u00eda mucha historia ni valor la pieza, pero era la virgen del pueblo. Si se hubiese preguntado a un oriundo por la raz\u00f3n de aquel culto, ninguno habr\u00eda podido contar nada porque siempre hab\u00eda estado all\u00ed.<\/p>\n<p>El obispado tampoco quer\u00eda saber nada de la historia, seguramente apostaba porque era un regalo de alguno que pas\u00f3 a llevarse la cosecha en \u00e9poca de hambruna, sin mayor pretensi\u00f3n que enga\u00f1ar al pueblo como era costumbre.<\/p>\n<p>Envolvieron la imagen en una sabana limpiada por mi madre y volvieron al bar. Unas copas de co\u00f1ac escribieron la trama. La imagen deb\u00eda aparecer en alg\u00fan sitio llamativo del pueblo. No ten\u00edan que discutir mucho porque no hab\u00eda muchos sitios donde marcar en ning\u00fan mapa.<\/p>\n<p>Joray record\u00f3 que, de ni\u00f1o, hab\u00eda un lugar donde dio el primer beso a una moza. El primero y el \u00fanico beso porque la moza se quedo embarazada, y al poco tiempo se casaban en la iglesia destartalada que m\u00e1s a mano ten\u00edan.<\/p>\n<p>La Fuente Fr\u00eda se iba a convertir en santo altar.<\/p>\n<p>Era fuente porque nac\u00eda un peque\u00f1o riachuelo de ella, y fr\u00eda porque, por mucho agosto que fuese, el agua era as\u00ed, muy fresca y buena.<\/p>\n<p>El nacimiento original era una peque\u00f1a cueva, casi un recoveco debajo de unos olmos rodeado de zarzales y otras plantas que a la humedad ven\u00edan. La ca\u00edda tenia a los lados una docena de chopos que Dios los pone siempre que hay un riachuelo para decir que all\u00ed es el lugar donde el caminante debe parar a beber. El aroma se te met\u00eda en los huesos tanto como la humedad del ambiente y esto, no s\u00f3lo refrescaba, alegraba el \u00e1nimo a cualquiera.<\/p>\n<p>S\u00f3lo algunos chiquillos y viejos se acercan los d\u00edas de verano.<\/p>\n<p>Los unos para fumar a escondidas y los otros para llenar los botijos del agua cristalina y fresca que all\u00ed nace, esos que ya nadie quer\u00eda rellenar de an\u00eds.<\/p>\n<p>La idea era sencilla: La imagen desaparec\u00eda de la capilla. El cura se callaba y esperaba que alg\u00fan alma se diese cuenta del evento. Cuando esto pasase dejar\u00edan que el mismo pueblo diese ideas para la b\u00fasqueda y se implicasen en el asunto. Esperaban que nadie mirase en la peque\u00f1a cueva, y para eso ten\u00edan preparada a la sobrina que era una mujer ya entrada en a\u00f1os, veintiocho y soltera. Pobre \u00c1gueda, tan despojada de todo, tan comedida en su vida, siempre desde que recordaba hab\u00eda vivido en la casa del cura, lleg\u00f3 en un cesto sin otra nota que una estampita de San Jos\u00e9, una que el p\u00e1rroco repart\u00eda entre los feligreses, sobre todo las feligresas. Ten\u00eda dos modelos a regalar: Una era la cl\u00e1sica en papel malo, con colores desva\u00eddos y la otra con dorados en los cantos y unas letras en lat\u00edn. \u00c9sta \u00faltima era la que regalaba s\u00f3lo en ocasiones realmente especiales a santas madres, santas hijas o santas cari\u00f1osas. Se quedo en la casa con el nombre de \u201csobrina\u201d y nadie pregunt\u00f3 nunca de d\u00f3nde hab\u00eda venido; ella tambi\u00e9n era una aparici\u00f3n, como la santa virgen. Ning\u00fan mozo se atrev\u00eda a quitarle el cari\u00f1o al cura.<\/p>\n<p>Lo ten\u00edan todo pensado; la mujer no beb\u00eda vino nunca porque le sentaba muy mal. A poco que bebiese, la borrachera era tan fuerte que no recordaba absolutamente nada de lo que hab\u00eda hecho. Eso lo sab\u00eda muy bien el hombre que se la beneficiaba cuando el cuerpo ya no aguantaba m\u00e1s el celibato. Y, lo que era mejor, si antes de que se cayese redonda le repet\u00edas alguna frase un par de veces, diez, quince\u2026, ella era lo \u00fanico que recordaba al despertarse.<\/p>\n<p>Pasaban los d\u00edas y nadie alud\u00eda la falta. De mientras, mi t\u00edo, que ya digo era visionario, andaba en tratos con el due\u00f1o del campo anexo a la fuentecilla. La misma no la pod\u00eda comprar por ser lugar cedido al ayuntamiento por alg\u00fan conde duque en los tiempos de Maricasta\u00f1a y ahora explotada por una familia que pagaban el alquiler al alcalde.<\/p>\n<p>Ya ten\u00eda los papeles listos y previsto el viaje al notario con el amo, el responsable, el que antes que \u00e9l se lo hab\u00eda apropiado.<\/p>\n<p>Por la ma\u00f1ana bien temprano llam\u00f3 al Mat\u00edas, que ten\u00eda una camioneta y la usaban a modo de taxi o transporte para lo que fuese menester. Se fueron a la capital a terminar con los papeles.<\/p>\n<p>A la vuelta se encontr\u00f3 con la noticia del a\u00f1o: La virgen ni\u00f1a hab\u00eda desaparecido. Todo el pueblo reunido en el ayuntamiento clamaba a las autoridades para que pusieran remedio ante aquel desm\u00e1n.<\/p>\n<p>Nadie hab\u00eda visto nada, ni el cura ni la sobrina. No sab\u00edan c\u00f3mo se hab\u00eda realizado el hurto. De serlo, porque nadie forz\u00f3 la puerta. Una de las mujericas que se acercaban cada d\u00eda, m\u00e1s a sentir el fresco del interior de la iglesia que otra cosa, una de \u00e9sas que quieren la bendici\u00f3n por todo lo que hacen o lo que van a hacer, descubri\u00f3 la falta. Menos mal, ya estaba pareciendo triste el robo.<\/p>\n<p>Al atardecer Joray regres\u00f3 al pueblo y lo que se encontr\u00f3 le dej\u00f3 perplejo. Un mont\u00f3n de vecinos se agolpaban en el atrio, hablaban entre ellos con caras de preocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En \u00e9sas estaban cuando el sacerdote, puesto de rodillas mirando al cielo, ped\u00eda perd\u00f3n a gritos. El t\u00edo casi se muere de un telele vi\u00e9ndole\u00a0 llorar a l\u00e1grima viva. Un feligr\u00e9s le pas\u00f3 un vasito de orujo para que se repusiese; s\u00f3lo al tercero pudo obtener resuello.<\/p>\n<p>Mir\u00f3 fijamente a los aldeanos y les dijo que bien pod\u00eda ser culpa suya. El olvido hizo que la virgen desapareciese, un castigo divino por tanta desfachatez. Cuando un cura se\u00f1ala con el dedo, todos sienten que la culpa recae sobre sus lomos.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las mujeres lloraban y algunos hombres, aunque disimuladamente. \u201cEste pueblo est\u00e1 maldito\u201d, dijo muy serio \u201cEste pueblo estar\u00e1 maldito hasta que no se encuentre a la virgen Ni\u00f1a. Hasta que no se le construya una iglesia digna de la Madre de Dios.\u201d<\/p>\n<p>No perdieron el tiempo y se pusieron a buscar. Hicieron cuadrillas que salieron por todos los caminos. Miraron por todas partes, las habidas y por haber, y no la encontraban.<\/p>\n<p>Joray, en la capital, no s\u00f3lo hab\u00eda ido al notario para aclarar lo de las tierras. Hab\u00eda ido a la ferreter\u00eda a comprar algunas cosas que necesitaba. Entre otras, hab\u00eda adquirido klein, nadie que no sea versado en qu\u00edmica de los pigmentos podr\u00eda saber el uso que se le daba a este material, pero nuestro prohombre no s\u00f3lo daba buenas comidas y habitaci\u00f3n a los que llegaban por la Nacional, tambi\u00e9n los escuchaba y aprend\u00eda.<\/p>\n<p>Cogi\u00f3 uno de los botijos que siempre ten\u00eda a mano, le meti\u00f3 el Klein y esper\u00f3.<\/p>\n<p>El cura ya hab\u00eda llevado a su casa una buena botella de an\u00eds. \u00c9\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 se que ten\u00eda un mono, que serv\u00eda de instrumento en las navidades y, sobre todo, la bebida preferida de su sobrina.<\/p>\n<p>\u201cVamos mujer, que hoy he llorado mucho, acomp\u00e1\u00f1ame.\u201d Y un vasito triste se bebe. \u201cVenga que tenemos que rezar para que aparezca la virgen.\u201d Y otro vasito que cae. \u201cEl \u00faltimo, y nos vamos a la cama\u2026\u201d<\/p>\n<p>La pobre chica ya casi no se ten\u00eda en pie. Esta vez, nadie jugar\u00eda con su cuerpo, s\u00f3lo con su vac\u00eda cabeza.<\/p>\n<p>La virgen est\u00e1 en la fuentecilla. La virgen est\u00e1 en la fuentecilla. La virgen est\u00e1 en la fuentecilla\u2026 una veintena de veces repiti\u00f3 el cura la frase. As\u00ed, hasta que vio que la moza roncaba pl\u00e1cidamente en su cama.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, cuando el gallo hac\u00eda lo propio y con el cantar espabilaba a la concurrencia, se levant\u00f3, ten\u00eda la cabeza embotada; calent\u00f3 las gachas para el desayuno y despert\u00f3 al se\u00f1or cura. Casi no le da tiempo de tomar los primeros sorbos que ya estaban esperando al sacerdote a que se preparase para salir a buscar la preciada imagen. La chica preparaba caf\u00e9 y se guarderc\u00eda al calor de la encendida cocina. Ten\u00eda la esperanza de que los que esperaban en la entrada no se diesen cuenta de la tardanza que culpa suya era.<\/p>\n<p>El cura no dejaba de mirarla ansioso por ver si esta vez tambi\u00e9n hab\u00eda dado resultado tanta repetici\u00f3n. Le pas\u00f3 el cuenco y le ofreci\u00f3 un pedazo de pan\u2026 ella tom\u00f3 el suyo, y estaba a punto de dar el primer y caliente sorbo cuando dio un respingo y dej\u00f3 caer el caliente l\u00edquido por su pecho. Esto le hizo dar un grito agudo que llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los visitantes que se acercaron presurosos a ver qu\u00e9 pasaba.<\/p>\n<p>All\u00ed, con el caf\u00e9 por el pecho, las miradas puestas en ella, solt\u00f3 la frase con palabras entre cortadas\u2026\u201dLa, la\u2026 virgen\u2026 est\u00e1 en\u2026 la fuentecilla\u201d.<\/p>\n<p>Todos callaron porque no daban cr\u00e9dito a lo que acababan de o\u00edr\u2026 La virgen est\u00e1 en la fuentecilla. El cura se apresur\u00f3 a decir: \u201cMilagro!\u201d<\/p>\n<p>Y salieron en grupo hacia el lugar.<\/p>\n<p>Por el camino otros del pueblo se les un\u00edan, a toda velocidad se corr\u00eda la voz. Hay palabras como \u2018milagro\u2019 que mueven a la gente. Joray y unos treinta m\u00e1s andaban buscando por la zona. Nadie se dio mayor cuenta de que adem\u00e1s hab\u00eda un botijo.<\/p>\n<p>El t\u00edo debi\u00f3 mirar escrutador a los que estaban. No pod\u00eda darle el botijo a cualquiera; si se tratara de una mujer, seguro que lo primero que habr\u00eda hecho es pon\u00e9rselo en la nariz; si se lo diera a un hombre, habr\u00eda que explicarle que tiene que llenarlo\u2026, mejor un muchacho bobalic\u00f3n. El hijo del Manuel, que era amigo de la tontuna y familiar de la ignorancia. Desde luego no pod\u00eda salir mejor la aventura. Se le acerc\u00f3 disimulando y le pregunt\u00f3 si pod\u00eda llenar el cacharro.<\/p>\n<p>El muchacho, que todo lo que ten\u00eda de tontorr\u00f3n, lo ten\u00eda de servicial, se encamino al nacimiento, puso la boca justo por donde sal\u00eda m\u00e1s agua y a los pocos segundos comenz\u00f3 a salir espuma de color azul, por el pitorro, se asust\u00f3, y al caer el botijo se resquebraj\u00f3, provocando el desparrame del liquido ultramar que corri\u00f3 por toda la ca\u00f1ada. Alguien empuj\u00f3 al chaval hacia la cueva, y all\u00ed la vio. \u201c\u00a1La Ni\u00f1a, la Ni\u00f1a, aqu\u00ed est\u00e1 la Ni\u00f1a!\u201d Los gritos se sent\u00edan desde la otra punta del pueblo.<\/p>\n<p>Cogieron la figura, y el cura la envolvi\u00f3 con su capa. Se fueron hacia la iglesia, unos rezando, otros contando historias de apariciones. Se prepar\u00f3 una misa de urgencia a la que todos acudieron. En el serm\u00f3n ya se encarg\u00f3 el cura de que aquel \u201cmilagro\u201d se tuviese bien en cuenta.<\/p>\n<p>Pronto corri\u00f3 la voz hasta la capital y llegaron los periodistas que pararon en el hostal Nacional. Unos y otros se encargaron de que aquel pueblo, donde nunca pasaba nada, se convirtiese en algo que pudiese atraer la consideraci\u00f3n del obispado para don Ram\u00f3n, nuevos clientes para mi t\u00edo y un nombre en el mapa para el alcalde.<\/p>\n<p>Y el verdadero milagro se produjo. Muchos paraban en el pueblo s\u00f3lo para que les contasen de primera mano que el agua cambi\u00f3 de color, para decir que la virgen estaba all\u00ed, o que la sobrina del cura hab\u00eda tenido una revelaci\u00f3n. Se acercaban a verla a la parroquia, a la muchacha, donde ella hab\u00eda tomado el puesto de ser la que ense\u00f1aba la capilla y aquellos desconocidos dejaban mucho dinero en los cepillos.<\/p>\n<p>La iglesia se arregl\u00f3 y nunca m\u00e1s este pueblo fue tranquilo. Siempre hab\u00eda alguien interesado preguntando por el milagro.<\/p>\n<p>Por fin mi t\u00edo pudo ampliar el hostal y convertir al Nacional en el Hotel Nacional. Todas las habitaciones ten\u00edan ba\u00f1o. Algunas, incluso, ba\u00f1era y cama doble. Hab\u00eda encargado muebles del m\u00e1s puro estilo castellano para la decoraci\u00f3n y, como no pod\u00eda ser menos, mand\u00f3 llegar desde la capital a un fot\u00f3grafo que retrat\u00f3 la fuentecilla, el ca\u00f1o con el agua que previo toque se convert\u00eda en azul, la iglesia reci\u00e9n restaurada, y por supuesto, im\u00e1genes de nuestra virgen Ni\u00f1a por todas partes.<\/p>\n<p>El terreno que hab\u00eda comprado al lado de los chopos se convirti\u00f3 en una campa donde los coches pod\u00edan aparcar, y una caseta que hac\u00eda las veces de merendero, sobre todo en primavera y verano, era el dispensario para aquellos feligreses que quer\u00edan tomar algo fresquito que no fuese pura agua azul. Tambi\u00e9n se vend\u00edan peque\u00f1as botellitas para el recuerdo, y como el hombre era honrado a su manera, todo ese dinero recaudado, el de las botellas nada m\u00e1s, se entregaba a la iglesia para lo que el buen cura hiciese menester.<\/p>\n<p>A estas alturas mi madre ya ten\u00eda lavadoras para las coladas y planchas grandes semi industriales. Dos muchachas del pueblo le ayudaban en la lavander\u00eda, que incluso tenia nombre: Lavander\u00eda Ni\u00f1a. Y mi hermana Mar\u00eda Ni\u00f1a tambi\u00e9n corr\u00eda por todas partes.<\/p>\n<p>En este pueblo muchas mujeres se llaman Ni\u00f1a, y los comercios. Incluso un pastel que tiene una capa de crema azulada por encima y tambi\u00e9n tiene referencia a este nombre: Ni\u00f1itas. Aqu\u00ed, el que no corre vuela, y todos han podido olvidar el c\u00f3mo se hicieron con el bonito ayuntamiento que tenemos, o el primer bar.<\/p>\n<p>Al poco tiempo el bar de carretera era un referente dentro de los gustosos por la comida de pueblo. Mi t\u00eda era una magn\u00edfica cocinera, y eso tambi\u00e9n ayudo lo suyo. La mujer a estas alturas hab\u00eda ido muchas veces a la capital, donde se quedaba impregnada de todos esos platos que los restaurantes finos hacen. Con s\u00f3lo probarlos una vez era capaz de reproducirlos; si bien el resultado final siempre ten\u00eda un toque, un punto azul que los hac\u00eda diferentes a todo lo conocido.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el cine real.<\/p>\n<p>El coche que tra\u00edan ten\u00eda el mismo color que el agua: azul, y eso no creo que llamase la atenci\u00f3n a nadie m\u00e1s que a m\u00ed. Yo tambi\u00e9n tuve mi revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Eran gentes del cine que quer\u00edan hablar con el alcalde para ver si pod\u00edan rodar all\u00ed, porque estaban haciendo una pel\u00edcula y necesitaban un pueblo como el nuestro. Era una empresa que hab\u00eda construido unos estudios para hacer cine y televisi\u00f3n, a unos cincuenta kil\u00f3metros. Se les dio de comer y se les trat\u00f3 como s\u00f3lo mi t\u00edo sabe tratar a los clientes.<\/p>\n<p>No pod\u00eda faltar el alcalde en esta importante comida; para la hora del caf\u00e9 ya ten\u00edan resuelto el tema, y todos quedaron contentos.<\/p>\n<p>Hab\u00eda que hacer unos cambios en las calles, siempre para bien. Le hicieron ver que, tener un pueblo con ciertas caracter\u00edsticas, no s\u00f3lo ser\u00eda bueno para el turismo, tambi\u00e9n ellos podr\u00edan utilizarlo para futuras producciones.<\/p>\n<p>Y se hizo. Convirtieron mi pueblo en un incre\u00edble lugar de otro siglo. Dieron trabajo como extras a muchos. Otros vinieron a pasar unos d\u00edas, bien en el hotel, bien en casas de los vecinos, y todos pillaron cacho.<\/p>\n<p>Cuando estaban en plena producci\u00f3n uno de los encargados vio llegar al hotel a mi madre con la monta\u00f1a de ropa limpia. Y el olor le volvi\u00f3 loco.<\/p>\n<p>Ol\u00eda especialmente bien la ropa reci\u00e9n lavada de la mujer. Ella ten\u00eda un secreto para hacer que estuviese esencialmente limpia y oliese tan especial.<\/p>\n<p>Nunca se lo dijo a nadie, pero cuando enlac\u00e9 esta historia ca\u00ed en la cuenta. Aquello que trajo mi t\u00edo para hacer el milagro de la virgen ni\u00f1a, Klein, se lo encontr\u00f3 mi madre. Y seguramente pens\u00f3 seria jab\u00f3n o algo similar para lavar la ropa. Y lo us\u00f3\u2026 vaya que si lo us\u00f3.<\/p>\n<p>El hombre que instal\u00f3 las primeras lavadoras tambi\u00e9n le suministraba los productos para la lavander\u00eda, y era conocedor del milagroso elemento. Simplemente ven\u00eda con el pedido una vez al mes.<\/p>\n<p>El hombre pregunt\u00f3 si hab\u00eda alg\u00fan problema a la hora de llevarle la ropa que usaban en la pel\u00edcula, aun siendo especial, llena de oropeles y cristales brillantes o esas veces que la falsa sangre remata una escena. Para mi madre no pudo ser mejor momento, se aburr\u00eda de tanto lavar las blancas sabanas del hotel y siempre agradec\u00eda algo que se saliese de la norma.<\/p>\n<p>Aquel encargado del atrezo en la pel\u00edcula qued\u00f3 encantado con la colada y pidi\u00f3 ser cliente de tan buena lavander\u00eda. Mi madre se excusaba diciendo que ella no sab\u00eda c\u00f3mo lavar esas prendas tan raras y de materiales diversos. Eso no era un problema. Ten\u00eda una sastra que, a su vez, ten\u00eda una amiga que le explicar\u00eda lo que era necesario para el lavado y planchado de estas prendas.<\/p>\n<p>Mientras dur\u00f3 la producci\u00f3n estas mujeres iban y ven\u00edan por mi casa como si fuese la suya. Una de ellas era madre de artista y animaba a mi hermana a que entrase en el mundo del cine, lo que ella, que era una presumida, tomaba con entusiasmo y se pasaba todo el tiempo fantaseando que de mayor\u2026 quer\u00eda ser artista.<\/p>\n<p>Muchas prendas raras entraron en la casa o descansaban en el almac\u00e9n de la lavander\u00eda. Nos sol\u00edamos meter ella y yo, jug\u00e1bamos a disfrazarnos y a hacer teatros como lo que ve\u00edamos en la televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Recordaba aquellas pel\u00edculas que ya no pon\u00edan en el front\u00f3n, y las reviv\u00eda con estos trajes. Si ella era la princesa, yo era el soldado salvador. Si la santa, yo el romano salvador. Siempre \u00e9ramos parejas que jugaban a salvarse.<\/p>\n<p>El d\u00eda era lluvioso y frio.<\/p>\n<p>Los del cine, los pocos que quedaban en el pueblo, estaban en el hotel jugando a las cartas y bebiendo. Mi padre les atend\u00eda como de costumbre y mi madre andaba en la cocina con la costurera y su amiga. Nosotros hac\u00edamos teatro en la lavander\u00eda.<\/p>\n<p>Ella estaba especialmente bonita. Querer ser artista le sentaba muy bien, incluso se hab\u00eda pintado los labios con un rojo intenso, y los ojos ten\u00edan una larga raya que les daba un aire oriental. Yo me hab\u00eda puesto una casaca y ella quer\u00eda ponerse el vestido de Mar\u00eda Antonieta, por eso se hab\u00eda quitado el suyo.<\/p>\n<p>No me hab\u00eda fijado, pero ten\u00eda un cuerpo como el de las actrices de las pel\u00edculas. El cine nos envolvi\u00f3. No nos dej\u00f3 de la mano. Seguimos todos los pasos que conoc\u00edamos de las pel\u00edculas y nos inventamos los que supon\u00edamos segu\u00edan. All\u00ed, clav\u00e1ndome en las rodillas las lentejuelas de un traje de \u00e9poca, bes\u00e9 a mi hermana, y fue mi primer beso y su primera pel\u00edcula.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y fin.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u00bfD\u00d3NDE LAVAN LOS DE LAS PEL\u00cdCULAS LA ROPA? &nbsp; Mi primer beso se lo di a mi hermana, encima de un traje de Mar\u00eda Antonieta. Me molestaban los abalorios que se me clavaban en las rodillas. La mayor\u00eda de los chicos jugaban, ten\u00edan balones o mu\u00f1ecas. Nosotros ten\u00edamos ropa. 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