{"id":194,"date":"2013-02-28T01:07:51","date_gmt":"2013-02-28T01:07:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.marixa.com\/wp\/?p=194"},"modified":"2013-02-28T01:07:51","modified_gmt":"2013-02-28T01:07:51","slug":"te-espero-cuando-miremos-al-cielo-de-noche-tu-alla-yo-aqui-mario-benedetti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/?p=194","title":{"rendered":"Te espero cuando miremos al cielo de noche: t\u00fa all\u00e1, yo aqu\u00ed. Mario Benedetti."},"content":{"rendered":"<p>Mario Orlando Hardy Hamlet, escrib\u00eda esto mismo (Te espero cuando miremos al cielo de noche: t\u00fa all\u00e1, yo aqu\u00ed.) a su amante.<\/p>\n<p>El pobre hab\u00eda metido la pata. Y es que los escritores, siempre est\u00e1n metiendo la pata.<\/p>\n<p>Escriben sin darse cuenta de que a veces, las letras se cansan; tanto lo hacen que puede ser que lleguen a enloquecer.<\/p>\n<p>El hombre estaba sentado en su c\u00f3moda silla, lo que era ya un punto de inflexi\u00f3n para las letras, ellas nunca est\u00e1n c\u00f3modas.<\/p>\n<p>Las letras son unas orgullosas figuras que andan exhibi\u00e9ndose, siempre formando grupos de amigos que no han de parar seg\u00fan sean las fiestas a las que se les invita.<\/p>\n<p>All\u00ed sentado, manten\u00eda los dedos colocados sobre las teclas de una vieja m\u00e1quina de escribir. No era capaz de seguir tecleando. Miraba el carro que no se mov\u00eda con la esperanza de que un empuje, ese que siempre hac\u00eda que los dedos bajasen con fuerza y fuesen creando una palabra, una frase o el mejor de los p\u00e1rrafos apareciese.<\/p>\n<p>No era cosa de la postura, no pod\u00eda ser. Algo le pasaba y ya empezaba a ponerse nervioso.<\/p>\n<p>Pens\u00f3 en levantarse, pero sab\u00eda que si hac\u00eda esto era muy posible que las letras se fuesen de juerga hacia otras hojas todas blancas; esos malditos folios que no eran suyos; esos que se colaban por debajo de la puerta y a escondidas le robaban sus letras, sus palabras&#8230; menos mal que en la loca huida de estas no eran capaces de ordenarse y ser\u00eda muy complicado hacer de ellas bellas frases, p\u00e1rrafos o incluso cap\u00edtulos.<\/p>\n<p>Le entr\u00f3 sed y como hac\u00eda en muchas ocasiones peg\u00f3 un grito de socorro: &#8220;Amor, por favor, tr\u00e1eme un poco de vino&#8221;<\/p>\n<p>Se mantuvo a la espera, siempre escuchaba su voz cantarina desde el otro lado de la casa: &#8220;Voy!&#8221; y al poco ella aparec\u00eda con el pedido. Era tan bella y tan luminosa que no necesitaba encender las luces. Al moverse su pelo iluminaba por donde pasaba y sus ojos resplandec\u00edan tanto que parec\u00edan focos.<\/p>\n<p>Nada, no escuch\u00f3 nada.<\/p>\n<p>Temi\u00f3 lo peor&#8230; nunca hubiese imaginado que el silencio, mejor dicho, la falta de sonido, le asustase tanto.<\/p>\n<p>A Mario Orlando Hardy Hamlet, nunca le hab\u00eda pasado algo as\u00ed. Si se encontraba solo se escrib\u00eda a s\u00ed mismo una bonita historia, una alegre, triste, indecisa, una que le acompa\u00f1aba un buen rato. Incluso se daba cuenta de que las letras se pon\u00edan contentas.<\/p>\n<p>No hay nada m\u00e1s triste, ni m\u00e1s desalentador que la espera sin respuestas. Esto no era agradable.<\/p>\n<p>Hizo un esfuerzo y retir\u00f3 las manos de encima de las teclas. No le pas\u00f3 como otras veces que en el \u00faltimo momento los dedos no quer\u00edan despegarse y como en un arranque de \u00e1nimo se pon\u00edan a escribir las cosas m\u00e1s curiosas.<\/p>\n<p>Nada, se despegaron sin importancia.<\/p>\n<p>El carro de la m\u00e1quina segu\u00eda abrazado a la hoja blanca, se hab\u00edan hecho amigos y el muy ladino comenzaba a manipularla sin compasi\u00f3n. Ya la hab\u00eda manchado por los costados.<\/p>\n<p>El sill\u00f3n, que no era tonto, se apart\u00f3 al momento y \u00e9l se pudo levantar sin mayores intentos. Respir\u00f3, se meti\u00f3 la mano en el bolsillo y sac\u00f3 un pa\u00f1uelo con el que se sec\u00f3 el sudor fr\u00edo que le corr\u00eda por la comisura de la nariz.<\/p>\n<p>No encendi\u00f3 la luz del pasillo, camin\u00f3 a tientas, pocos pasos dio cuando ya se tropezaba, daba traspi\u00e9s y se tambaleaba; cay\u00f3 sin remedio.<\/p>\n<p>Ya sab\u00eda lo que se iba a encontrar. Cientos de p\u00e1ginas recostadas unas con otras, cientos de libros abiertos, cerrados, todos montando una fiesta de palabras, unas sin orden alguno y otras aclaradas, formando frases y p\u00e1rrafos, montones de cap\u00edtulos coordinados.<\/p>\n<p>Sin querer, que no quer\u00eda darse cuenta de qu\u00e9 era lo que pasaba. Se levant\u00f3 y pis\u00f3, lo que no se debe pisar, a las letras no les gusta ser pisadas y se te enroscan en los tobillos.<\/p>\n<p>Mir\u00f3 por todos y cada uno de los rincones de la casa, ella no estaba. Intent\u00f3 buscar alguna nota, aunque fuese un triste &#8220;Adi\u00f3s&#8221; sin mayores explicaciones, pero all\u00ed no encontr\u00f3 nada.<\/p>\n<p>A estas ya hab\u00eda encendido todas las luces y pudo comprobar c\u00f3mo muchas de aquellas palabras estaban contando cuentos, muchas historias, alegres, tristes, de amor y desamor&#8230; y ella no estaba&#8230;<\/p>\n<p>La muchacha, que lo amaba, hab\u00eda desaparecido entre las, ahora, rellenas hojas, hab\u00eda ayudado a las palabras que se le escapaban por debajo de la puerta y poco a poco se hab\u00edan ido aclarando los cuentos; con su ayuda cientos de libros se hab\u00edan formado y ella, ella estaba retenida entre cualquiera de ellos. Lejos, all\u00e1 donde los \u00edndices descansan despu\u00e9s de haber ordenado los cap\u00edtulos.<\/p>\n<p>Tomo un poco de vino, comi\u00f3 algo de pan, y se volvi\u00f3 a la habitaci\u00f3n. Se acomod\u00f3 en el sill\u00f3n de escribir, coloc\u00f3 los dedos encima de las teclas de la vieja m\u00e1quina y empez\u00f3 a teclear.<\/p>\n<p>&#8220;Te espero cuando miremos al cielo de noche: T\u00fa all\u00e1, yo aqu\u00ed&#8221;<\/p>\n<p>Y se muri\u00f3 de pena.<\/p>\n<p>FIN.<\/p>\n<p><em>\u00a0(&#8220;Te espero cuando miremos al cielo de noche: t\u00fa all\u00e1, yo aqu\u00ed.&#8221; Esta frase es del poeta uruguayo Mario Benedetti. El cuento&#8230; es un &#8220;cuento de muro&#8221; un modo de escribir en el muro de facebook, con peque\u00f1as frases que hacen esta corta historia.)\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mario Orlando Hardy Hamlet, escrib\u00eda esto mismo (Te espero cuando miremos al cielo de noche: t\u00fa all\u00e1, yo aqu\u00ed.) a su amante. El pobre hab\u00eda metido la pata. Y es que los escritores, siempre est\u00e1n metiendo la pata. 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