{"id":251,"date":"2013-07-01T17:50:01","date_gmt":"2013-07-01T17:50:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.marixa.com\/wp\/?p=251"},"modified":"2013-07-01T21:53:09","modified_gmt":"2013-07-01T21:53:09","slug":"la-casa-familiar-y-otros-pises","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/?p=251","title":{"rendered":"La casa familiar y otros pises."},"content":{"rendered":"<p>En cierta ocasi\u00f3n entr\u00e9 en casa de mis padres; ya no viv\u00eda all\u00ed, llevaba dos a\u00f1os felizmente casada, en mi propio nido.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda sal\u00ed, tom\u00e9 el autob\u00fas sin pensar y acab\u00e9 en la calle donde crec\u00ed. Me vi de ni\u00f1a jugando a saltar las losetas, me prohib\u00eda tocar las de color oscuro y solo las escasas blancas eran mi territorio&#8230; Salt\u00e9 dos, tres veces, hasta que vi a la vieja portera del 43 mirando como siempre lo hab\u00eda hecho, acusando por algo, por vivir. Ol\u00ed a caucho y aspir\u00e9; escuch\u00e9 el ruido que hacen las m\u00e1quinas neum\u00e1ticas del taller de enfrente, ahora mucho menos que anta\u00f1o. Sonre\u00ed al anciano librero que se sienta en la puerta de su cochambrosa entrada, siempre lo hizo y supe que ese d\u00eda estaba all\u00ed para m\u00ed, para mi propio placer de recordar los muchos ratos pasados dentro. Ese reducto de papel h\u00famedo y usado, que se repart\u00eda por unas monedas y que no te pertenec\u00eda del todo. Nunca me gust\u00f3 que dejase marcados sus tesoros; \u00e9l dec\u00eda que era para que no olvidemos que las cosas tienen que circular. Los dem\u00e1s libreros de lance, los que ten\u00edan comercios grandes y se\u00f1oriales, \u00e9sos, solo recortaban algunas cosas que no les gustaban, revistas, tebeos, libritos enanos sudados&#8230; pero el m\u00edo se molestaba en hacer que las esquinas fuesen c\u00edrculos, lo suyo era un aviso, no un descr\u00e9dito.<\/p>\n<p>En los sitios que llueve, mojarse es lo normal, pero como en todas partes, la lluvia hace que aceleres la marcha, en un intento de no empaparte. Llegu\u00e9 al portal de la que fue mi casa.<\/p>\n<p>No ten\u00eda llave de la gran puerta, pero a esas horas la portera estaba sacando basuras y se dejaba el port\u00f3n asegurado con un peque\u00f1o triangulo de madera, bien calzada para que no llegase a cerrar. Entr\u00e9 y sub\u00ed a mi casa, por las escaleras, porque me gustaba contarlas para saber que no hab\u00edan crecido. Llam\u00e9 al timbre a la vez que dec\u00eda: &#8220;Soy yo&#8221; como si esto fuesen palabras m\u00e1gicas.<\/p>\n<p>Nadie me abri\u00f3, no se escuchaba ning\u00fan ruido por lo que pens\u00e9 que mis padres hab\u00edan salido. No llevaba la llave encima, pero sab\u00eda d\u00f3nde estaba la de reserva, esa que de cr\u00edos tantas veces usamos por p\u00e9rdida de la otra.\u00a0 Hab\u00eda hasta cuatro cerraduras en reserva para estos casos, cuando se perd\u00eda una llave, se pon\u00eda otra y si volv\u00eda a pasar lo mismo, otra. Deb\u00edamos de ser unos desastres para perder tantas veces las llaves.<\/p>\n<p>Entr\u00e9 y me entretuve en ver que no hab\u00eda ruidos, que ol\u00eda al perfume de mi padre mezclado con el de mi madre y supe que no hac\u00eda mucho que hab\u00edan salido. Los paraguas no estaban, as\u00ed que llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que tendr\u00edan para un rato largo.<\/p>\n<p>Lo primero que hice fue entrar en lo que fue mi habitaci\u00f3n ahora convertida en un miserable gimnasio con una bicicleta est\u00e1tica y un andador que no hab\u00edan sido usados en a\u00f1os. Un mont\u00f3n de cajas, ropas de temporada y viejas estufas decoraban ese lugar que hab\u00eda sido tan m\u00edo. Dej\u00e9 all\u00ed el bolso.<\/p>\n<p>La soledad de las casas paternas da miedo.<\/p>\n<p>Lo que de verdad asusta es mi mente en soledad, que hace como si tuviese un aeropuerto a mano y vuela a lugares m\u00e1s divertidos.<\/p>\n<p>En la habitaci\u00f3n de mi hermano a\u00fan quedaban los libros, la cama, y dos bolsas cerradas que abr\u00ed. Eran sus cosas que llevaban ocho a\u00f1os esperando ser recogidas, nunca supimos por qu\u00e9 no quer\u00eda llevarse sus recuerdos; imagino que se hizo con unos nuevos. En un caj\u00f3n encontr\u00e9 un fajo de tebeos con las esquinas redondeadas y supe que no nos pertenec\u00edan, imagin\u00e9 que a lo mejor mi querido librero me lanzaba miradas desesperadas para que se le reintegrasen, como si sus enormes pilas fuesen a caer por la falta. Me los llev\u00e9 al cuarto y los dej\u00e9 junto a mi bolso, ten\u00eda la idea de devolverlos hoy mismo.<\/p>\n<p>En el dormitorio de mis padres todo estaba igual. La misma colcha granate con borlones que parec\u00eda m\u00e1s una cortina de castillo que un cobertor. Las mesillas con las lamparitas feas y esas cajas de piel repujada donde met\u00edan el reloj o las pocas joyas, mi madre. Ahora tambi\u00e9n hab\u00eda una novedad. En el cenicero de toda la vida, \u00e9se de cristal verde muy pesado, ten\u00edan pastillas, estaban metidas en los casilleros pero recortadas, cuadraditos de plata con distintos colorines, que parec\u00edan anillos.<\/p>\n<p>Su armario de lavander\u00eda, con aquella man\u00eda del hombre por tener todos los trajes desde que se cas\u00f3. Los manten\u00eda intactos, el pantal\u00f3n, la chaqueta y la corbata correspondiente. Pend\u00edan de las perchas con su funda de pl\u00e1stico t\u00edpica de las lavander\u00edas y se les ve\u00eda desesperados por vivir, me daba que ya estaban m\u00e1s que muertos, que jam\u00e1s nadie se los volver\u00eda a poner, y pens\u00e9 que si en alg\u00fan momento llegaban a mis manos los romper\u00eda en pedazos, eran las capas muertas de mi padre y de nadie m\u00e1s. Hab\u00eda uno claro, uno que recordaba cuando era ni\u00f1a, \u00e9se con el que tengo una foto, y \u00e9l me tiene cogida en brazos. Lo recuerdo bien, porque el bot\u00f3n de la manga se me enganch\u00f3 en el pelo y a pesar de mi sufrimiento era m\u00e1s importante que no se rompiera aquella cosa redonda. Agarr\u00e9 la manga, cog\u00ed el bot\u00f3n, le di veinte vueltas hasta que se solt\u00f3.<\/p>\n<p>Me asust\u00e9 de mi inconsciente valent\u00eda y en seguida pens\u00e9 qu\u00e9 hacer. Lo cos\u00eda, lo escond\u00eda, lo dejaba caer como si hubiesen sido las ratas&#8230; me lo met\u00ed en el hueco que hace el pecho, mis tetas eran lo mejor que ten\u00eda para esconder un bot\u00f3n.<\/p>\n<p>Abr\u00ed los cajones de la c\u00f3moda, las peque\u00f1as cajitas de ella donde guarda sus tesoros, o la de \u00e9l, que retiene los plazos, los pagos, las aver\u00edas, todo eso que pertenece a la casa y a la familia. Algunas fotos resaltaban m\u00e1s que otras, sobre todo las de mi hermano que estaban boca abajo. Se ve que no quer\u00edan ver c\u00f3mo les miraba y c\u00f3mo les echaba en cara su tristeza por no devolver los tebeos, que no era eso, pero a buen seguro era sentirse triste y con la necesidad de hacerse una nueva historia.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 al sal\u00f3n y mov\u00ed un florero solo por ver que no estaba atornillado, toda aquella casa daba grima, parec\u00eda que el tiempo se hab\u00eda detenido, y me pod\u00eda ver corretear, sentada, apoyada, leyendo, mirando&#8230; era como si nada hubiese pasado, o quiz\u00e1s todo era un teatro y \u00e9ste era el escenario, siempre dispuesto para una representaci\u00f3n. Las cosas se pod\u00edan mover, pero nadie lo hac\u00eda.<\/p>\n<p>En la cocina tuve que abrir la nevera para ver que all\u00ed hab\u00eda gente viviendo. Ni una mala miga de pan, ni un vaso fuera de su sitio. Tanta obsesi\u00f3n no puede ser buena, cuanto menos es aburrida, mortal de necesidad. Hice algo que no me dejaban. Vi la botella de agua a un lado, en la puerta, donde siempre, y beb\u00ed a morro un largo trago. No me gusta el agua, pero este trago fue un romper el hechizo, un despertar, casi parec\u00eda que fuese vino. Me hizo sonre\u00edr por mi malicia, luego re\u00edr y al final carcajearme como una loca que por fin se dio cuenta de cu\u00e1l era su mal; fueron otros los que me la jugaron, ahora era libre.<\/p>\n<p>Con la sonrisa en la cara me fui a la habitaci\u00f3n para coger el bolso y los tebeos. Al momento escuch\u00e9 unos ruidos. No eran extra\u00f1os, los normales de gente que entra en su casa. No pod\u00eda escuchar bien lo que dec\u00edan pero no s\u00e9 por qu\u00e9 me entr\u00f3 miedo y me escond\u00ed entre las cajas. Me qued\u00e9 sin respirar todo lo que pude, pensando que si sal\u00eda les iba a dar un susto de muerte.<\/p>\n<p>Pasaron unos minutos y apareci\u00f3 el ruido de las cacerolas, el olor a cebolla frita y el sonido de la televisi\u00f3n. Me dije que ahora era el momento de salir, as\u00ed silenciosa, como un ladr\u00f3n&#8230; Mi padre se levant\u00f3, escuchaba c\u00f3mo se acercaban sus pasos y mi coraz\u00f3n se par\u00f3 completamente. Iba al v\u00e1ter a mear, casi bendije el ruido del poco l\u00edquido que ech\u00f3. Al cabo de un rato sonaban los ruidos de los platos, no iban a comer en la cocina, lo hac\u00edan sentados frente al televisor. Cu\u00e1ntos a\u00f1os peleando para que esto pasase y nunca jam\u00e1s, ni siquiera la merienda pudimos hacerla de esta manera. Ahora que pod\u00eda pillarlos infraganti, no me atrev\u00ed a moverme.<\/p>\n<p>Nadie sabe lo despacio que pueden comer dos adultos mirando las noticias, los deportes, el tiempo y los anuncios&#8230; m\u00e1s de media hora para terminar algo que el m\u00e9dico les hab\u00eda recomendado menguar. Llegaron los postres. Que si quieres manzana o melocot\u00f3n, que si no hay otra cosa, que si te aguantas con lo que hay&#8230; Otro viaje al v\u00e1ter, este hombre tiene la pr\u00f3stata delatora, tantos a\u00f1os disimulando el alcohol y ahora lo s\u00e9, beb\u00eda como un cosaco. Esos p\u00f3mulos, esa nariz sonrosados, no era el fresco del atardecer; ni las bromas fuera de tiesto era buen humor, era la sangre de toro que ten\u00eda en las venas al llegar a casa. Nunca les o\u00ed discutir por esto.<\/p>\n<p>A los caf\u00e9s y de la imaginaci\u00f3n de una buena meada, me entraron unas ganas terribles de ir al ba\u00f1o. Me empec\u00e9 a mover como atacada de un baile extra\u00f1o, solo mov\u00eda las caderas, no fuesen a caer las cajas y me descubriesen y a cada minuto peor iba a ser el resultado de ser descubierta. Lament\u00e9 no haberlos matado con el susto, no pod\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p>En el momento que ella se volv\u00eda a la cocina con las tazas y los restos de la comida, me anim\u00e9 a salir a hurtadillas, pensaba que \u00e9l estar\u00eda ya medio dormido y no me sentir\u00edan. Saqu\u00e9 los tebeos, dobl\u00e9 el bolso debajo del brazo, mis ganas no me dejaban en paz. Fui a salir y volv\u00ed a escuchar a mi madre a voz en grito: &#8220;\u00bfTe has tomado la pastilla?&#8221; El otro, \u00a0que deb\u00eda de estar en un mundo aparte, peg\u00f3 un salto y se encamin\u00f3 hacia el pasillo.<\/p>\n<p>Otra vez me retrotraje y me escond\u00ed como pude. \u00bfQu\u00e9 me estaba pasando? Parec\u00eda idiota del todo, all\u00ed sin casi respirar.<\/p>\n<p>Se ve que hab\u00eda tomado lo que le mandaban y volv\u00eda a sentarse en el sill\u00f3n. Ella tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>En la televisi\u00f3n estaban viendo un programa de esos del coraz\u00f3n, uno donde todos gritan y perrean, casi no pod\u00eda distinguir qui\u00e9n hablaba, parec\u00eda un gallinero. Pens\u00e9 que ambos se dormir\u00edan y nada m\u00e1s lejos.<\/p>\n<p>Mi madre se empe\u00f1aba en hablar con el presentador, insultaba a los contertulios y exig\u00eda que echasen a tal o cual. Mi padre en \u00e9sas se sobresaltaba y le recriminaba la molestia \u00a1por dios! parec\u00eda una casa de locos.<\/p>\n<p>Esper\u00e9, me mene\u00e9, pensaba en otras cosas, me contaba cuentos, incluso me puse a ojear los tebeos, casi deseando que me encontrasen all\u00ed y sin mayores explicaciones salir corriendo al servicio y mear, una meada larga y que le ense\u00f1ase a mi padre lo que era un desahogo feliz.<\/p>\n<p>No s\u00e9 el tiempo que estuve, me dol\u00eda la vejiga, las rodillas, la cabeza y ten\u00eda hambre, pero lo peor era la sed. La boca ten\u00eda ese gusto a trapo viejo, algo que era peor que tener ganas de orinar.<\/p>\n<p>Miraba por todas partes. A lo mejor, un cubo, un bote, una botella donde poder relajar mis l\u00edquidos&#8230; All\u00ed, en una esquina, hab\u00eda un viejo botellero, uno que antes hab\u00eda presidido la cocina, pero se ve que ahora, como otras cosas, lo relegaban a la navidad, que tampoco nadie abr\u00eda botella alguna, el borrach\u00edn de mi padre solo beb\u00eda mosto y ella, ni eso.<\/p>\n<p>Solo encontr\u00e9 una botella de ron a\u00f1ejo, una de \u00e9sas que uno no comprar\u00eda por cara y porque te la regalan en la cesta de navidad. Ahora ya no lo hacen, pero antes, cuando el hombre trabajaba sol\u00edan darle un buen aguinaldo, dependiendo de los beneficios de la empresa. Se ve que ese a\u00f1o hab\u00edan sido excepcionales y el ron era de los muy caros.<\/p>\n<p>Era caro, pero me hizo un agujero en el est\u00f3mago y no calm\u00f3 mi sed. Segu\u00ed bebiendo, casi m\u00e1s para olvidar la tonter\u00eda del d\u00eda, que para calmar otra cosa. Me puse chula y casi hab\u00eda decidido que meaba en una caja, empezaba a darme todo igual y lo que era peor&#8230; me estaba entrando la misma risa tonta, con el mismo soniquete que a mi padre cuando regresaba con la nariz colorada.<\/p>\n<p>Lo bueno del alcohol caro es que o te da una fiesta alucinante o te deja medio lela. Y a las lelas lo que les gusta es dormir. Me qued\u00e9 dormida y nadie sabe lo que lo agradec\u00ed.<\/p>\n<p>Cuando despert\u00e9, casi no se escuchaban sonidos, nada. Mi cabeza daba vueltas, mi mente no rulaba, mis ganas de mear se hicieron imposibles de nuevo, pero en la casa no se escuchaba nada.<\/p>\n<p>Cerr\u00e9 la medio llena botella y la escond\u00ed como pude. Volv\u00ed a recolocar el bolso y decid\u00ed que me daba igual lo que pasase. Me importaba un pimiento si los iba a matar de un susto, si se enfadaban y volv\u00edan a cambiar la cerradura como cuando era peque\u00f1a, me daba todo igual.<\/p>\n<p>Abr\u00ed la puerta con mucho cuidado, tal y como llevaba horas imaginando, la entorn\u00e9 lo justo para sacar la cabeza y ver qu\u00e9 hac\u00edan&#8230; \u00a1No me lo pod\u00eda creer! estaban los dos sentados en almohadones, sobre el suelo, con las piernas cruzadas. Estaban haciendo algo como yoga. La risa volvi\u00f3 a mi boca y me mord\u00ed los labios, dej\u00e9 la puerta abierta, para que no hubiese ning\u00fan ruido que los quitase de esa meditaci\u00f3n, me deslic\u00e9 por el pasillo, ol\u00ed el cuarto de ba\u00f1o como si fuese el \u00faltimo olor bendito del mundo y llegu\u00e9 a la puerta. La abr\u00ed con sumo cuidado y pas\u00e9 al otro lado con la desgracia de que mi bolso se esparram\u00f3 por el suelo.<\/p>\n<p>Solo pod\u00eda hacer una cosa. \u00a1Soy yo! grit\u00e9 como si tuviese diez a\u00f1os y gir\u00e9 sobre mis pies quedando de nuevo frente al pasillo. All\u00ed los vi saltar de los almohadones, incre\u00edble agilidad la suya. Sus caras se pusieron de tonos indecibles tirando a rojo; los ojos parec\u00eda estaban viendo un fantasma.<\/p>\n<p>Me hice pis en la alfombra de la entrada, \u00e9sa que pone: &#8220;Bienvenido a esta casa&#8221;<\/p>\n<p>Mi padre se acerc\u00f3 lentamente por el pasillo, me miraba tan extra\u00f1o. Cerr\u00f3 la puerta en mis narices, hubiese dicho que no me hab\u00eda visto. Repet\u00ed: \u00a1Soy yo! y nadie me abri\u00f3 la puerta. Pegu\u00e9 la oreja a la madera y nada les escuchaba. Recog\u00ed mis cosas del suelo y baje las escaleras. La portera cuando me vio me pregunt\u00f3 si estaba bien, si hab\u00eda podido entrar.<\/p>\n<p>Me extra\u00f1o esa pregunta, le dije que s\u00ed, que mis padres estaban bien.<\/p>\n<p>En la puerta me esperaba mi marido con el coche, hablaba por tel\u00e9fono y dec\u00eda que no pasaba nada, que todo estaba controlado, que ya volv\u00eda, como cada vez que regresaba a la casa. Dec\u00eda: &#8220;Ella nunca sabr\u00e1 lo que vale un susto&#8221;<\/p>\n<p>Me sub\u00ed al coche y olvid\u00e9. Siempre lo olvido, s\u00e9 que regreso a esta calle, a este portal y llego a su puerta. S\u00e9 que vuelvo a casa mojada, pero no puedo recordar nada m\u00e1s. Hoy hice el esfuerzo y transcrib\u00ed todo lo que hago, porque llevo una temporada que ni el ron viejo puede calmarme las ganas de mear.<\/p>\n<p>FIN.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En cierta ocasi\u00f3n entr\u00e9 en casa de mis padres; ya no viv\u00eda all\u00ed, llevaba dos a\u00f1os felizmente casada, en mi propio nido. Ese d\u00eda sal\u00ed, tom\u00e9 el autob\u00fas sin pensar y acab\u00e9 en la calle donde crec\u00ed. 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