{"id":301,"date":"2013-11-08T02:08:39","date_gmt":"2013-11-08T02:08:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.marixa.com\/wp\/?p=301"},"modified":"2013-11-08T02:08:39","modified_gmt":"2013-11-08T02:08:39","slug":"el-hombre-que-sudaba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/?p=301","title":{"rendered":"El hombre que sudaba."},"content":{"rendered":"<p>Caminaba el hombre cabizbajo, pensaba en sus cosas, esas que no le resultaban f\u00e1ciles y que si bien le hab\u00eda propiciado tener algo de fama y mejor posici\u00f3n social, para \u00e9l y los suyos, les hab\u00eda perjudicado.<\/p>\n<p>Era curioso verse as\u00ed, nunca se lo habr\u00eda imaginado y jam\u00e1s habr\u00eda sido un deseo que pedir a un genio. Pero ahora, ahora lo ten\u00eda asumido y no sab\u00eda muy bien qu\u00e9 hacer.<\/p>\n<p>Este hombre rezumaba, sudaba extra\u00f1amente.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3 una ma\u00f1ana como otra cualquiera; medio dormido se implant\u00f3 las zapatillas que esperan ser ocupadas durante toda la noche, siempre se levantaba antes que el sol; abri\u00f3 la puerta de la habitaci\u00f3n para salir al pasillo, sinti\u00f3 algo de fr\u00edo y aceler\u00f3 al cuarto de ba\u00f1o.<\/p>\n<p>All\u00ed ten\u00eda un peque\u00f1o calefactor que le permit\u00eda poder entonar el cuerpo, prepararse para bajar al trabajo, un quiosco peque\u00f1o con prensa, tabaco y chucher\u00edas. Poco a poco el calor le hizo darse cuenta de que el d\u00eda hab\u00eda empezado, lo mismo que la rutina diaria.<\/p>\n<p>Se quit\u00f3 la chaqueta del pijama y de reojo mir\u00f3 al espejo para encontrar lo de todos los d\u00edas, un hombre maduro. Sab\u00eda que era normal pero no pod\u00eda dejar de extra\u00f1arse porque ve\u00eda que cada d\u00eda pose\u00eda menos pelo en la cabeza y m\u00e1s en el pecho, justo ahora que ten\u00eda menos posibilidades de acercarse a la playa y demostrar lo bueno que era nadando. Puso los brazos en tensi\u00f3n, como si fuese un forzudo, esto era casi un ritual, le hac\u00eda gracia ver esas miserables bolas que le sal\u00edan y que le produc\u00edan risa, la risa personal, la que nadie te induce, es toda tuya, t\u00fa mismo eres el chiste y el que r\u00ede con \u00e9l. Pero hoy, hoy se vio unos peque\u00f1os ronchones en los sobacos, no les dio mucha importancia, es posible que fuese alguna nueva reacci\u00f3n a la tinta de las revistas que le daba picor, o quiz\u00e1s a alguno de esos caramelos que sol\u00eda probar. Su mujer no paraba de re\u00f1irle por esto, pero no pod\u00eda evitarlo. Cada vez que un ni\u00f1o se acercaba y hac\u00eda un comentario sobre tal o cual dulce, se le salivaba la boca y sin dudarlo se abalanzaba hac\u00eda la caja y degustaba aquel peque\u00f1o manjar.<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s le gustaba del aseo diario era el cepillado de los dientes, la limpieza de la boca le importaba poco, pero eso de empezar el d\u00eda con un sabor a menta le agradaba y lo dejaba para el final, incluso despu\u00e9s de haberse medio ba\u00f1ado en colonia.<\/p>\n<p>Not\u00f3 algo raro en los sobacos, algo fr\u00edo le produjo sorpresa, pero no fue hasta que termin\u00f3 lo de la boca que se mir\u00f3 a ver que era aquello.<\/p>\n<p>Una pasta blancuzca, fina, un poco pegajosa sal\u00eda de su piel; la toco con el dedo y se la acerc\u00f3 a la nariz solo por si esto le daba alg\u00fan dato de que pod\u00eda ser ese sudor espeso. Ol\u00eda como\u2026 igual que la pasta de dientes, tanto era as\u00ed que se la acerc\u00f3 a la boca, sab\u00eda a dent\u00edfrico, exactamente a lo mismo que acababa de usar. No se lo pens\u00f3 mucho, se limpi\u00f3 y volvi\u00f3 a ponerse el pijama, apag\u00f3 la estufilla, la luz, tom\u00f3 aire y regres\u00f3 al cuarto para seguir visti\u00e9ndose, para disfrazarse de eso que era durante todo el d\u00eda, un quiosquero simp\u00e1tico que vend\u00eda tabaco y caramelos.<\/p>\n<p>Este fue el inicio, ya lo hab\u00eda contado doce veces a los m\u00e9dicos que no hac\u00edan m\u00e1s que importunarle. Le hab\u00edan sacado tanta sangre que pod\u00edan rellenar un muerto, y pruebas, las malditas pruebas le ten\u00edan medio bobo. Hoy hab\u00eda tocado algo sencillo; en ayunas pis y luego un frotado, como en las pel\u00edculas, con un bastoncito raro le quer\u00edan mirar el genoma. Muestras de pelo, de heces, de u\u00f1as, de piel, de todo lo que se pudiese sacar, algo que les contase qu\u00e9 era lo que le pasaba.<\/p>\n<p>Ya no aguantaba m\u00e1s. Maldec\u00eda la hora en que los suyos, los vecinos y los clientes le hab\u00edan visto sudar. Hasta la televisi\u00f3n hab\u00eda ido a retratarle, que esto le hizo gracia, s\u00ed, pero ahora lo gracioso se hab\u00eda convertido en un asco.\u00a0 Ya no pod\u00eda pensar en nada, hac\u00eda esfuerzos incre\u00edbles para mantener su mente en blanco, cosa imposible del todo, porque aquel don, se hab\u00eda convertido en una desgracia y eso que no hab\u00eda dicho todo lo que pod\u00eda llegar a conseguir, no fuese que al final se lo llevasen a un centro de esos donde tienen a los que poseen alg\u00fan poder que sirva para las Fuerzas Armadas.<\/p>\n<p>Recuerda la primera vez y poco m\u00e1s, fue caminando de sorpresa en sorpresa y tuvo que disimular unos d\u00edas para que su mujer no se diese cuenta. Todo el tiempo llevaba la camisa manchada, claro que para que no se le notase se pon\u00eda una chaqueta, la que usaba por las ma\u00f1anas cuando colocaba la prensa, luego dentro del habit\u00e1culo no la necesitaba porque all\u00ed ten\u00eda un peque\u00f1o calefactor.<\/p>\n<p>Ahora sudaba casi por cualquier motivo, como si las situaciones le estresasen tanto que no hubiese otra que calentarse y sudar. Si andaba nervioso, cosa que ahora era lo normal, sudaba y empezaba el martirio.<\/p>\n<p>El primer d\u00eda sud\u00f3 pasta de dientes, caf\u00e9 con leche, tinta de titulares, chicle de fresa y una cosa espesa maloliente que identificaba con su cu\u00f1ado, el que fue a sustituirle cuando \u00e9l se march\u00f3 a casa a meterse en la cama, porque eso, eso no era normal.<\/p>\n<p>A \u00e9l y a la mujer les dijo que se encontraba mareado, incluso ella pens\u00f3 que era una enfermedad rara porque ol\u00eda mal. En la cama quer\u00eda dormir y no lo consegu\u00eda. Record\u00f3 que en alg\u00fan lugar hab\u00eda unas pastillas que le vendr\u00edan bien para la ocasi\u00f3n, en un segundo encontr\u00f3 tres o cuatro debajo de cada sobaco. Las coloc\u00f3 en la palma de la mano, las mir\u00f3 y se comi\u00f3 una, as\u00ed sin pensar, casi sabiendo lo que hac\u00eda o sin saber, pero se qued\u00f3 dormido al instante.<\/p>\n<p>Desde ese d\u00eda las cosas hab\u00edan ido de mejor a mal. Primero ensay\u00f3 a ver como se daba la circunstancia y poco a poco fue mejorando el sudor. Para poder ir al trabajo se vest\u00eda con ropa muy fina y ligera, lo que le ocasion\u00f3 un resfriado constante. No encend\u00eda la estufa, no se pon\u00eda cerca de una fuente de calor y solo esas veces en que se sulfuraba era cuando ocurr\u00eda el milagro. Para \u00e9l aquello siempre fue algo milagroso, casi mejor que lo que dec\u00eda el de la fruter\u00eda que le hab\u00eda dado por contar que los marcianos lo hab\u00edan abducido, cosa paranormal, dec\u00eda, y muy normal no era. Hab\u00eda buscado en internet a ver si esto le pasaba a otras personas, pero ni siquiera ten\u00eda un nombre, una triste referencia en alguna novela de ciencia ficci\u00f3n. Estaba visto que no hab\u00eda otro igual.<\/p>\n<p>La mujer insist\u00eda para que fuese a ver un doctor, la suegra que fuese al cura y todos los que le conoc\u00edan esperaban poder ver el milagro para decirle donde ten\u00eda que ir.<\/p>\n<p>El d\u00eda que m\u00e1s se asombr\u00f3 fue cuando contaba la recaudaci\u00f3n y se dio cuenta de que hab\u00eda bajado la venta. Los clientes se acercaban, lo miraban, le preguntaban por lo suyo, pero no le hac\u00edan gasto. Las madres no dejaban a los ni\u00f1os que se acercasen no fuese algo contagioso y el salario empez\u00f3 a verse perjudicado por aquella cosa extra\u00f1a que le pasaba.<\/p>\n<p>Se puso nervioso pensando en las deudas y c\u00f3mo iban a pagarlas y dijo para s\u00ed: Bien pod\u00eda sudar oro\u2026 Dicho y hecho, le rebosaron en la sobaquera unas pepitas del tama\u00f1o de una lenteja, media docena o as\u00ed. Se puso tan contento que hizo algo que luego lamentar\u00eda, se lo dijo a su mujer, lo que fue causa de no m\u00e1s de un disgusto, hasta que ella, mujer lista que era, se las ingeniaba para que sudase cosas valiosas.<\/p>\n<p>Primero le pon\u00eda delante alg\u00fan cat\u00e1logo de joyas, mucho oro y piedras preciosas, luego sub\u00eda la calefacci\u00f3n al m\u00e1ximo y disimuladamente se le insinuaba. Mov\u00eda las caderas, se agachaba para mostrar el buen culo que ten\u00eda, o se estiraba las med\u00edas de una manera que nunca antes hab\u00eda hecho. Y \u00e9l ca\u00eda como un tonto.\u00a0 En esas ella le dec\u00eda lo bella que pod\u00eda estar con unos diamantes, que todo el mundo sabe que son para siempre, menos en esta casa, que eran para un joyero de la calle Mayor que hab\u00eda hecho migas con la susodicha.<\/p>\n<p>Y \u00e9l venga a sudar peque\u00f1as piezas, casi siempre con formas irregulares, hasta que le puso delante un cartel con las tallas m\u00e1s hermosas de los cristales y por fin empezaron a tener lo suficiente para dejar al cu\u00f1ado encargarse del negocio y empezar a zascandilear como nuevos ricos.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 la televisi\u00f3n no le pill\u00f3 por sorpresa, ya los vecinos andaban en envidias y maldecires, y uno que ten\u00eda un amigo en un peri\u00f3dico le fue con el cuento del don que pose\u00eda y aquel lleg\u00f3 a hacer el reportaje del hombre que sudaba lo que quer\u00eda.<\/p>\n<p>A esas alturas se hab\u00eda vuelto casi loco. Se levantaba tarde y en el ba\u00f1o no necesitaba nada, solo con pensarlo pod\u00eda sacar de los sobacos la mejor de las colonias y el sabor m\u00e1s mentolado de una buena pasta de dientes. All\u00ed mir\u00e1ndose al espejo se dio cuenta de que hab\u00eda algo que no pod\u00eda sudar, la belleza, por ejemplo, o el amor, o la sonrisa\u2026 estas cosas no se sudaban.<\/p>\n<p>Una tarde se present\u00f3 en la casa su hermana, acababa de tener un bebe y quer\u00eda que lo conociese. Lo mir\u00f3 con cari\u00f1o, lo acun\u00f3 y esperaba que de sus axilas rezumase algo similar a la ternura que le propiciaba la criatura. Nada, no sali\u00f3 nada, pero al rato cuando por fin el cr\u00edo hizo lo que hacen todos los cr\u00edos, sobre todo si han comido bien, supo que no era cosa de amor, que la mierda de ni\u00f1o huele bien solo para la madre y para el resto no deja de ser caca. Se rieron de aquel sudor inapropiado, pocas veces esta desgracia suya le hab\u00eda producido tanta risa.<\/p>\n<p>Ya no se le hac\u00eda raro sudar lo que quisiese, incluso a veces como era muy buena persona hab\u00eda intentado ayudar a los dem\u00e1s, pero no daba buen resultado. El oro que en lentejas pod\u00eda repartir a los pobres no era bien recibido, lo que quer\u00edan era dinero y su mujer no estaba dispuesta a repartir con nadie y eso que ya se hab\u00eda hecho con una peque\u00f1a fortuna.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de lo de la tele vinieron los cient\u00edficos, muchos personajes de todo tipo se le acercaban, y casi le agradec\u00eda, a ella, que no les dejase pasar. Solo despu\u00e9s de que una firma farmac\u00e9utica suiza le asegurase un pellizco y apareciesen con un contrato donde le dar\u00edan una pensi\u00f3n para el resto de su vida, le anim\u00f3 a mirar aquello.<\/p>\n<p>El lo que hubiese deseado era terminar de una vez con aquel modo de vivir, echaba de menos el quiosco, la prensa, los caramelos\u2026 incluso hab\u00eda empezado a fumar, cosa que camuflaba bien porque acababa oliendo a otra cosa.<\/p>\n<p>Aquellos suizos se lo llevaron a un laboratorio donde le hicieron mil pruebas, muchas hasta dolorosas y algunas denigrantes, pero aguant\u00f3, solo quer\u00eda saber que era lo que le pasaba y como pod\u00eda hacer para pararlo.<\/p>\n<p>Cuando terminaron sin saber nada de nada, lo mandaron a su casa y ya no ten\u00eda mujer, ni nada de todo aquello que ella hab\u00eda comprado. Se hab\u00eda ido con el joyero\u00a0 y ahora era una se\u00f1ora a la que no le hac\u00eda falta que su marido sudase.<\/p>\n<p>Llegaron m\u00e1s cient\u00edficos y desde suiza mandaron un abogado para comunicarle que de dejar a otros meterse a investigar el contrato se romper\u00eda y no habr\u00eda pensi\u00f3n, ni nada parecido. Habl\u00f3 con un pasante amigo y supo lo que ten\u00eda que hacer. Vio llegar a su mujer llorando para que no hiciese locuras, que la iba a dejar en la calle.<\/p>\n<p>Se lanz\u00f3 al ataque de las mediciones, de los simposios donde se discut\u00eda su caso, todo lo m\u00e1s ruidoso posible para que esa guarra que le hab\u00eda dejado se fuese a la ruina. Ella quiso volver, pero \u00e9l ya no estaba por la labor.<\/p>\n<p>El final fue apote\u00f3sico.<\/p>\n<p>All\u00ed llorando, pidiendo el perd\u00f3n, encendi\u00f3 la estufa, la puso a tope, quer\u00eda sudar lo que nunca\u2026 pero tuvo mala suerte, pens\u00f3 en ella y solo se le ocurri\u00f3 una frase brillante: \u201c\u00a1Eres un clavo en el culo!\u201d y eso fue lo que le sali\u00f3, un par de clavos bien grandes. Le dio uno y el otro se lo guard\u00f3 de recuerdo, ese era el remanente de toda aquella maldita historia que le pasaba y que hab\u00eda terminado con su vida, la normal, la que \u00e9l recordaba y deseaba.<\/p>\n<p>No sab\u00eda qu\u00e9 hacer con su vida, con su don, si a esto se le pod\u00eda llamar don. Hab\u00eda sudado oro, medicinas, caramelos y clavos, pero ya no aguantaba m\u00e1s. Hab\u00eda perdido el modo de ganarse la vida, la manera esa en que todos hacen lo normal y se quejan porque desear\u00edan tener otras cosas, sin darse cuenta de que no todo lo que se desea te hace feliz.<\/p>\n<p>Estaba aburrido porque ya no le quedaba nada por lo que sentirse \u00fatil. Echaba de menos los dulces y la peque\u00f1a envidia que le daban los ni\u00f1os cuando los consum\u00edan.<\/p>\n<p>Sud\u00f3 un caramelito peque\u00f1o, de color verde que esperaba fuese menta. Se lo comi\u00f3 y descubri\u00f3 un sabor espectacular, reconoci\u00f3 la dulzura de la amargura, supo que el desamor tiene sabor y que la desgracia o la envidia se pueden solidificar. No lleg\u00f3 al portal, all\u00ed tirado se qued\u00f3 el hombre que sudaba cosas y nunca nadie supo el c\u00f3mo ni el porqu\u00e9 le hab\u00eda pasado esto.<\/p>\n<p>La hermana mand\u00f3 que lo enterrasen en una fosa com\u00fan, nunca le hab\u00eda perdonado que al mirar a su peque\u00f1o no hubiese sudado un collar de perlas. Lo singular es que ya todos lo han olvidado, pero cuando alguien sin familia se acerca a estas fosas, en honor a los desconocidos, puede oler las mejores flores que jam\u00e1s se dieron en cementerio alguno y es singular el que cada uno las huele seg\u00fan sus gustos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Caminaba el hombre cabizbajo, pensaba en sus cosas, esas que no le resultaban f\u00e1ciles y que si bien le hab\u00eda propiciado tener algo de fama y mejor posici\u00f3n social, para \u00e9l y los suyos, les hab\u00eda perjudicado. Era curioso verse as\u00ed, nunca se lo habr\u00eda imaginado y jam\u00e1s habr\u00eda sido un deseo que pedir a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/?p=301\" class=\"more-link\">Seguir leyendo <span class=\"screen-reader-text\">El hombre que sudaba.<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/301"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=301"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/301\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":302,"href":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/301\/revisions\/302"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=301"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=301"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=301"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}