{"id":61,"date":"2012-09-26T19:14:27","date_gmt":"2012-09-26T19:14:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.marixa.com\/wp\/?p=61"},"modified":"2012-09-26T19:28:28","modified_gmt":"2012-09-26T19:28:28","slug":"una-vara-hace-el-camino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/?p=61","title":{"rendered":"UNA VARA HACE EL CAMINO"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" title=\"gallery\" src=\"http:\/\/www.marixa.com\/wp\/wp-includes\/js\/tinymce\/plugins\/wpgallery\/img\/t.gif\" alt=\"\" \/><img decoding=\"async\" title=\"gallery\" src=\"http:\/\/www.marixa.com\/wp\/wp-includes\/js\/tinymce\/plugins\/wpgallery\/img\/t.gif\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Que el camino de Santiago tiene connotaciones espirituales no lo duda\u00a0nadie. Un camino lleno de huellas de los peregrinos donde la m\u00fasica y el\u00a0paisaje hacen poes\u00eda y\u00a0 la grandeza hace que los peque\u00f1os detalles se\u00a0sientan importantes.<\/p>\n<p>Los primeros d\u00edas del viajero son expectantes. Ya sabe qu\u00e9 se encontrar\u00e1 porque muchos antes que \u00e9l lo han descrito y solo es dar un repaso a las nuevas sensaciones. Las catalogamos en nuestro entender y en el coraz\u00f3n. Las almacenamos con cuidado porque nos acompa\u00f1aran el resto de nuestra vida y adem\u00e1s bien podr\u00e1n ser gu\u00eda para los siguientes caminantes.<\/p>\n<p>Pueblos donde las personas se presentan como vecinos y conquistadores. Se muestran cari\u00f1osos ante nuestro deleite y gozo por alcanzar cada d\u00eda una meta nueva.<\/p>\n<p>Y all\u00e1 va el andante en compa\u00f1\u00eda de sus pensamientos y su bast\u00f3n que buenos apoyos le da cuando lo necesita.<\/p>\n<p>OH! Se rompi\u00f3 la vara francesa. Es curioso porque el n\u00edspero salvaje que nace libremente en el borde del pirineo es madera dura y con prestancia. En estas piensa el caminante que la vida es como la vara, parece fuerte y duradera.<\/p>\n<p>Muchos son los arboles, grandes y peque\u00f1os que encantan los lugares. Y prueba a ver cu\u00e1l ser\u00eda el m\u00e1s apto para tal menester. Una etapa sigue a otra y la b\u00fasqueda continua. Los compa\u00f1eros de viaje portan algunas de singular belleza. Unos fueron regalos de amigos, hechuras de padres o abuelos dando a la madera el car\u00e1cter protector que tiene.<\/p>\n<p>El caminante, no tiene bast\u00f3n.<\/p>\n<p>De entre los pe\u00f1ascos, al subir una falda ve con gusto un reba\u00f1o de ovejas. Y el pastor que odia las visitas siente pena por el hombre que no tiene apoyo.<\/p>\n<p>Le cuenta de las brujas que siempre las hubo eran las mejores hacedoras de varas. Tan buenas que pod\u00edan sentarse en ellas y danzar en el aire como las burbujas del jab\u00f3n. Sol\u00edan esconder estos palos para que no llegasen a malas manos y para no ser descubiertas pod\u00edan hacerlas escobas o palas para los hornos.<\/p>\n<p>Se fue contento, supo que algunas brujas de anta\u00f1o hab\u00edan guardado tan bien las varas que nunca las encontraban. Sus pasos andaban encaminados.<\/p>\n<p>Pens\u00f3 con un gesto en la boca que as\u00ed, a solas casi parec\u00eda una sonrisa sincera. Con un poco de suerte y un tanto de atenci\u00f3n podr\u00eda encontrar una para si mismo y terminar su andadura con seguridad y calma.<\/p>\n<p>Desde ese d\u00eda se paso todo el tiempo mirando debajo de las piedras, a las puertas de los palacios rotos o en las cuevas donde las alima\u00f1as tambi\u00e9n quieren pernoctar.<\/p>\n<p>Fue en una de estas donde tuvo el sue\u00f1o m\u00e1s raro que jam\u00e1s haya tenido caminante alguno. Una vara se le aparec\u00eda e iz\u00e1ndose hacia el cielo se\u00f1alaba la estrella m\u00e1s brillante. Hac\u00eda sombra sobre un angulo del camino y este acababa en un h\u00f3rreo alto y peque\u00f1o. All\u00ed en uno de sus tornarratos una cruz dibujada con carb\u00f3n hacia de santo y se\u00f1a.<\/p>\n<p>Un viento frio deshizo el hechizo y despert\u00f3 al durmiente.<\/p>\n<p>Nadie podr\u00eda en su sano juicio salirse del camino y seguir la ruta marcada por tan \u201creal\u201d sue\u00f1o. Llegar\u00edamos al h\u00f3rreo viendo con gusto su estructura pero no dar\u00edamos cuenta de esta se\u00f1a. El andante la ve nada mas acercarse. La mira dos veces por si a\u00fan la enso\u00f1aci\u00f3n continuase.<\/p>\n<p>Dos vueltas da. Se aleja y acerca por reconocimiento del lugar, es un sitio vivido, aunque sea en sue\u00f1os. Y lo toca porque es tan bello que no parece real. Siente la necesidad de sentarse y no ve mejor enclave que la silla que hace con el suelo el pie marcado por la cruz. Y el dormir se torna brillante, casi cegador.<\/p>\n<p>Ella de larga melena ensortijada le toca el hombro y sin ver como sus labios hablan le escucha alto y claro. Le cuenta como su bast\u00f3n era un preciado tesoro. Le dice que su hermana pose\u00edda por la envidia conto a todo el mundo que ella era la causa de los males m\u00e1s comunes. Ensuciaba la leche de las vacas para se\u00f1alarla. Envenenaba a las gallinas o dejaba la puerta abierta para que entrase la raposa. Y los vecinos que ten\u00edan m\u00e1s miedo que cordura incitaron\u00a0 a los padres para que la echasen de casa. F\u00e1cil era que el frio invierno o los zorros hiciesen el resto.<\/p>\n<p>Antes de salir de aquel mal lugar escondi\u00f3 la vara. Se juro a si misma que solo una persona de buen coraz\u00f3n podr\u00eda volver a tocarla. Alguien que la necesitase.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s la fiebre del cansado hizo mover la mano hacia dentro.<\/p>\n<p>La humedad refresca y el descanso renueva.<\/p>\n<p>Poco necesit\u00f3 para sacar de la tierra el palo. Lo limpi\u00f3 y pudo notar la destreza del que sabe hacer una buena vara. El tama\u00f1o no era demasiado grande y el peso casi insignificante. Dudo de su estabilidad.<\/p>\n<p>Comi\u00f3 algo y pens\u00f3 que deber\u00eda proseguir el camino, volver sobre sus pasos y retomar la haza\u00f1a. Hab\u00eda estado solo mucho tiempo y aunque no era persona de charlas gustaba o\u00edr las bromas de los m\u00e1s j\u00f3venes y las aventuras de los m\u00e1s viejos.<\/p>\n<p>No pudo dar tres pasos. El bast\u00f3n se doblaba al tiempo que sus piernas. Volvi\u00f3 al h\u00f3rreo y decidi\u00f3 comenzar al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Esta noche durmi\u00f3 bien, sin sobre saltos y con la sensaci\u00f3n de ser vigilado. Al despertar ten\u00eda a su lado unas nueces y varias manzanas.<\/p>\n<p>Durante varios d\u00edas hizo intentos para proseguir y le resultaba imposible. Cuando no era una cosa era otra o lo que es peor, los pies se negaban a caminar.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hace un andante si sus pies no quieren obedecerle?<\/p>\n<p>Ya la desesperaci\u00f3n estaba en el agua. Llov\u00eda perlas de desconsuelo y ca\u00edan rayos que no iluminaban nada. Y se sinti\u00f3 morir de pena. El viaje iniciado con respeto y esperanza se estaba terminando a los pies de un h\u00f3rreo que a pesar de su belleza le estaba resultando la cobija m\u00e1s desoladora. En todo momento se sent\u00eda protegido por\u2026nunca supo por quien o que divina providencia. Todos los d\u00edas recib\u00eda gratuitamente un poco de comida y el agua del manantial cercano era suficiente para mantenerse. Pero no consegu\u00eda salir de aquel lugar.<\/p>\n<p>Pens\u00f3 tanto en su vida que casi la olvida. Repiti\u00f3 tantos sue\u00f1os que por poco deja de dormir y ya no pod\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p>Luchaba y perd\u00eda la batalla y como un buen soldado esperaba que alguien superior llegase con nuevas \u00f3rdenes.<\/p>\n<p>A la hora en la que el sol apunta m\u00e1s alto y es m\u00e1s caluroso se recost\u00f3 en el pie de piedra, como al principio. Con la vara a los pies y la mochila al lado. Tuvo un sue\u00f1o.<\/p>\n<p>So\u00f1\u00f3 que la vara se izaba hacia el cielo, se levanto para verla bien. En la veloz ca\u00edda se clavo a sus pies y sin saber porque la agarro, se acomodo como cuando era ni\u00f1o y jugaba a los caballitos.<\/p>\n<p>Y vol\u00f3. El suelo quedaba a varios cent\u00edmetros, ya no lo tocaba. No ten\u00eda miedo, solo ansiedad por ver qu\u00e9 pasaba. Y vol\u00f3. Primero vio el riachuelo, luego el tejado del h\u00f3rreo y por fin las copas de los arboles.<\/p>\n<p>El viento le besaba la cara y se sent\u00eda c\u00f3modo en esta situaci\u00f3n tan inusual. Pens\u00f3 que para ser un sue\u00f1o era muy agradable. Diviso el camino que tendr\u00eda que haber tomado si no se hubiese parado. Vio otros caminantes, las hesperias, los pueblos, el campo y por supuesto el mar.<\/p>\n<p>No podr\u00eda decir cu\u00e1nto tiempo hab\u00eda estado en esta situaci\u00f3n. No le importaba nada porque casi deseaba que no se terminase. Vio algunas ciudades importantes, incluso le pareci\u00f3 ver la catedral deseada. Y el vuelo prosegu\u00eda.<\/p>\n<p>La costa llena de aldeas y playas se acercaba y poco a poco fue bajado. Un faro rimbombante miraba al horizonte. Por fin hab\u00eda llegado a Finisterre. Hab\u00eda llegado al fin del camino, del mundo y de su vida.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.marixa.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/P9230140.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-62\" title=\"CARBONERO COM\u00daN EN LAGUNAS DEL RUIDERA\" src=\"http:\/\/www.marixa.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/P9230140.jpg\" alt=\"\" width=\"1600\" height=\"1200\" srcset=\"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/P9230140.jpg 1600w, https:\/\/www.marixa.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/P9230140-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.marixa.com\/wp\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/P9230140-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1600px) 100vw, 1600px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Que el camino de Santiago tiene connotaciones espirituales no lo duda\u00a0nadie. 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