{"id":755,"date":"2016-09-29T23:11:18","date_gmt":"2016-09-29T23:11:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.marixa.com\/wp\/?p=755"},"modified":"2016-09-29T23:11:18","modified_gmt":"2016-09-29T23:11:18","slug":"el-tiempo-enamorado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/?p=755","title":{"rendered":"EL TIEMPO ENAMORADO"},"content":{"rendered":"<p>Pocas veces ocurr\u00eda, que el tiempo se deten\u00eda, lo tra\u00eda loco. Loco de amor, de pasi\u00f3n, de indignaci\u00f3n por verse de esta manera, que no era la suya, seguramente no era la manera de nadie, pero ella, ella le pon\u00eda en guardia cuando la rodeaba. No quer\u00eda rozarla, no fuese que le hiciese da\u00f1o con sus prisas, esas con las que empujaba al resto de las cosas, los lugares, las gentes.<br \/>\nNo se hab\u00eda dado cuenta del mucho poder que ella ten\u00eda sobre \u00e9l, y de que se frenaba cuando la notaba presente.<br \/>\nEl tiempo tiende a hacer esto cuando las situaciones son propicias, puede ralentizarse a voluntad, pero aquellos que deber\u00edan saberlo no lo conocen, ni siquiera se lo han planteado. Los campos, por ejemplo, pocas veces son conscientes de que esto pasa, son campos, pero ocurre que cuando se da la ocasi\u00f3n y se mezcla, por ejemplo, un amanecer con un cielo manchado por esas nubes densas que pareciesen creadas para ser manto blanco, espeso, que el viento hace caminar con cierta celeridad, solo por mostrarlas, y est\u00e1n all\u00ed sin perder detalle de la inmensa luz que el sol produce y se mezclan con esa rama que posee tesoros en forma de capullo que se abren para mirar y ocurre que una abeja despierta acude sin remedio al olor que los estambres y los pistilos expulsan y que se mezcla con el roc\u00edo en forma de una simple gota, acontece el milagro de que el tiempo, que por todas partes pasa, se detiene, y la gota cae despacito reflejando la luz, el color de los p\u00e9talos nuevos, el blanco de las nubes y los ojos de la abeja y nada respira, se contiene el mundo para que el tiempo disfrute de este encantamiento que si bien es en lo natural vulgar, \u00e9l hace que sea especial.<br \/>\nElla todo lo hace despacio. Juega con los tiempos de todos los tiempos, como si nunca antes hubiese sucedido nada y todo quisiera ser nuevo, de nuevo, sin que nada se parezca a lo anterior.<br \/>\nSe levanta con el sol porque ama la amanecida, que le regala una luz diferente cada d\u00eda, lo hace muy despacio, consciente de que algo est\u00e1 cambiando. Ya no est\u00e1 en la horizontal c\u00f3moda de la cama, y por lo tanto la sangre, los huesos, la piel, se tienen que acostumbrar a la nueva situaci\u00f3n. Les espera paciente a que se recompongan. Anda descalza por la casa para que los pies reconozcan el suelo, cada grieta de la vieja madera donde ahora se posan.<br \/>\nSi la vieses, es como si flotase, como cuando los copos de nieve caen del cielo y se van despidiendo de sus madres nubes y ellas quieren llorar y no pueden porque hace mucho fr\u00edo. Toma un vestido cualquiera, todos son bellos, hechos con distintas telas y diferentes composiciones, con lazos que flotar\u00e1n al caminar, con botones que se unir\u00e1n en matrimonio a ojales que son como abrazos, o quiz\u00e1s esos hilos que se hicieron a s\u00ed mismos. Y lo deja caer en su justa medida, encajando con ella misma y queriendo ser parte de su figura.<br \/>\nEl tiempo se pone nervioso cuando la ve, todos los vestidos le gustan pero esa falsa dejadez cuando caen por sus caderas le enervan, y sale corriendo a buscar otro nervioso, o a meter prisa al viento para que organice una galerna en la calle y los hombres pierdan los sombreros y les vuelen los peri\u00f3dicos y las se\u00f1oras llamen al orden a los ni\u00f1os y se pongan pa\u00f1uelos que jugar\u00e1n a que son banderas.<br \/>\nTiene, ella, la costumbre de caminar rozando. A veces deja caer la mano y la abre ligeramente, solo su me\u00f1ique repasa la pared, para ante un saliente y juguetea a saltarlo, sin prisas; resbala por una silla y la acaricia. Al pasar por la mesa extiende su mano como si se fuese a posar, pero no lo hace, no la roza, solo la siente y est\u00e1 caliente, que se emociona por la cercan\u00eda. En silencio la mesa pierde la mesura y palpita.<br \/>\nUnos ojos extra\u00f1os no notar\u00edan nada, porque los espacios entre ella y el tiempo se acortan solo para ellos. No se dar\u00eda cuenta de que los polvos casi negros del caf\u00e9 caen en fila de a diez y que se ba\u00f1an en el agua que borbotea con un ritmo decadente. La taza siente que vuela sin miedo, como si pudiese volar sola, que no es as\u00ed, es ella que la baja de la alacena con calma y la asienta en un plato redondo que tambi\u00e9n vol\u00f3 y que ahora est\u00e1 all\u00ed esperando como quien sabe que un amigo pasar\u00e1 todos los d\u00edas, a la misma hora, por el mismo lugar y vas y le esperas con cierta ansiedad cari\u00f1osa, porque sabes que pasar\u00e1, siempre pasar\u00e1.<br \/>\nTodo lo hace, ella, con la misma pausa, el mismo sentir cada pieza que toca, cada gramo de aire que rodea lo que le acompa\u00f1a.<br \/>\nEl tiempo est\u00e1 enamorado de la mujer pausada y sola. Siente que no fue bueno con ella, que la traicion\u00f3 aquel d\u00eda en que esperaba en la esquina de la costumbre y algo le hizo volverse loco, que ser\u00eda la forma en que ella bajaba los p\u00e1rpados haciendo que todo se parara a su alrededor, que sinti\u00f3 eran \u00f3rdenes al mundo para que parase y todo paraba ante su lento caer y hasta las respiraciones se cortaban. El muchacho sinti\u00f3 que el aire se le met\u00eda en los huesos, casi como el fr\u00edo, y le pareci\u00f3 que no llegaba; corri\u00f3 sin mirar y un maldito coche quiso ser m\u00e1s que \u00e9l y all\u00ed lo dej\u00f3 parado, sin poder ver nada, solo sintiendo que no llegaba a ninguna parte, nunca m\u00e1s. El tiempo supo que hab\u00eda hecho mal y se descontrol\u00f3.<br \/>\nEnfad\u00f3 a las nubes con sus prisas y \u00e9stas chocaban unas con otras provocando lluvias que parec\u00edan chispas y ruidos que ensordec\u00edan a todos, y se asustaron, y el sol se fue a otra parte, y las flores se plegaron dejando a muchas abejas sin comer, y la madera se contrajo poni\u00e9ndose dura como piedra y los hombres pensaron que algo se acababa y corr\u00edan desesperados, y los sombreros volaban junto a las hojas de los peri\u00f3dicos que solo tra\u00edan malas noticias y las se\u00f1oras ataban a sus hijos con los pa\u00f1uelos.<br \/>\nElla, que nunca hab\u00eda volado, vol\u00f3, supo que jam\u00e1s podr\u00eda poner los pies en el suelo de la misma manera. Supo que el tiempo se hab\u00eda detenido y decidi\u00f3 que nunca m\u00e1s esperar\u00eda.<br \/>\nCuando sal\u00eda a la calle las gentes le sonre\u00edan como se sonr\u00ede a un cachorro, le regalaban una flor o le lanzaban palabras hermosas que titilaban en sus o\u00eddos hasta hacerse m\u00fasica. Ya no estaba aqu\u00ed en la misma medida, ella sent\u00eda todos y cada uno de los instantes, y esto, el resto, solo lo pod\u00eda ver en lo que ella hac\u00eda.<br \/>\nSe dedicaba a pintar lentamente. Disfrutaba de cada una de las pasadas del pincel sobre la tela. Alguna persona que la hab\u00eda visto pintar, la describ\u00eda como el vaiv\u00e9n que hacen los trigos cuando son mecidos por una suave brisa y esto se dejaba ver en los cuadros que produc\u00edan una calma dif\u00edcil de encontrar.<br \/>\nPintaba lugares hermosos en los que nunca hab\u00eda estado, cielos y mares, amaneceres. El tiempo le susurraba al o\u00eddo los colores, las formas, los tonos, le tomaba la mano y ella se dejaba llevar.<br \/>\nEl tiempo se deten\u00eda solo para ella, necesitaba volver a ver como ca\u00edan esas pesta\u00f1as y parar aunque fuese solo para ella. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pocas veces ocurr\u00eda, que el tiempo se deten\u00eda, lo tra\u00eda loco. Loco de amor, de pasi\u00f3n, de indignaci\u00f3n por verse de esta manera, que no era la suya, seguramente no era la manera de nadie, pero ella, ella le pon\u00eda en guardia cuando la rodeaba. 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