{"id":809,"date":"2017-08-26T23:47:15","date_gmt":"2017-08-26T23:47:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.marixa.com\/wp\/?p=809"},"modified":"2017-08-26T23:47:15","modified_gmt":"2017-08-26T23:47:15","slug":"el-callejon-del-olvido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/?p=809","title":{"rendered":"EL CALLEJ\u00d3N DEL OLVIDO"},"content":{"rendered":"<p>EL CALLEJ\u00d3N DEL OLVIDO<br \/>\nNo ten\u00eda este nombre porque hubiese acontecido un hecho en la antig\u00fcedad, era as\u00ed renombrado por ser esta la realidad de este reducto infecto.<br \/>\nEstaba situado al norte de la poblaci\u00f3n, un lugar donde ni siquiera el verano era capaz de calmar las humedades que lo decoraban, siempre hac\u00eda un fr\u00edo que se te enganchaba al cuerpo y por mucho que quisieras no te lo quitabas de encima hasta bien pasadas unas horas, despu\u00e9s de haberte tomado algo caliente o unos vasos de alcohol cualquiera y desde luego, a una milla de ah\u00ed.<br \/>\nRecib\u00eda este nombre desde el interior de las familias, y estaba prohibido acercarse, ning\u00fan muchacho del lugar dejaba que le tentase la hombr\u00eda el pasar por este lugar, daba igual que alguien te propusiese demostrar la valent\u00eda o quedar como un gallina, se quedaban gallinas para siempre porque all\u00ed no se pod\u00eda entrar.<br \/>\nPara hacer un callej\u00f3n se necesita un par de edificaciones a los lados, aqu\u00ed las hab\u00eda y no eran especialmente ruinosas; dos viviendas con vecinos normales, gente obrera de la que a veces ten\u00edan que ir al auxilio social a por comida o cuando ten\u00edan trabajo lo era de sobra y pod\u00edan organizar fiestas callejeras intempestivas, con bailes y cantos hasta altas horas, pero siempre sin entrar en el callej\u00f3n.<br \/>\nLas pocas ventanas que daban a \u00e9l estaban cegadas, nadie las abr\u00eda jam\u00e1s y nada hab\u00eda colgado de las cuerdas que, en alg\u00fan tiempo serv\u00edan como tendederos de ropa, aqu\u00ed la ropa se pon\u00eda ruinosa, cogiendo un olor a humedad y putrefacci\u00f3n que nadie soportaba.<br \/>\nEl callej\u00f3n del Olvido era un lugar a respetar. No se pod\u00eda decir que nadie lo utilizase, porque s\u00ed se hac\u00eda, pero eran personas comidas por la necesidad, por una imperiosa necesidad.<br \/>\nEl nombre dado no pod\u00eda ser m\u00e1s real y cierto, all\u00ed se produc\u00edan casos de verdadero olvido.<br \/>\nHubo un tiempo en que este lugar era punto de encuentro para los amantes, ah\u00ed se escond\u00edas de las miradas curiosas y ten\u00edan relaciones sexuales sin mayor problema ya que no era recto, ten\u00eda cierta forma angular y un par de columnas de la finca de la izquierda que le daba buen cobijo a los que ah\u00ed se met\u00edan. Muchachos que hac\u00edan novillos y llegaban a esconderse en \u00e9l, gente que vend\u00eda cosas ilegales\u2026 Incluso una vieja moto destartalada que un vecino dej\u00f3 con la idea de arreglarla cuando tuviese unas perras.<br \/>\nEn esta \u00e9poca no ol\u00eda tan mal, aunque la humedad ya estaba pendiente de cualquier cosa seca que apareciese, el sol, ni se acercaba a las doce, que es cuando casi nada se puede escapar de su luz.<br \/>\nUn d\u00eda, al anochecer, lleg\u00f3 la Juana que hab\u00eda quedado con el Manuel. Juana era una muchacha hermosa, por ser joven y estar fresca, y \u00e9l era un buen chico del barrio, uno que ya empezaba a trabajar y que se ve\u00eda a s\u00ed mismo en la lejan\u00eda como un fontanero afamado.<br \/>\nElla entr\u00f3 r\u00e1pida, sin mirar atr\u00e1s, mejor as\u00ed para no levantar sospechas. Lo busc\u00f3 en el punto d\u00f3nde no hac\u00eda mucho ya hab\u00edan sellado el amor &#8220;de para siempre&#8221; que tiene la juventud. Lo vio apoyado en la pared, casi ca\u00eddo. Grit\u00f3 y corri\u00f3 a pedir ayuda a los vecinos. Nadie sali\u00f3, nadie la escuch\u00f3 o no quisieron escucharle. Zarande\u00f3 al hombre que, borracho, dormitaba en la esquina, no se inmut\u00f3. Regres\u00f3 sobre sus pasos para ver si por el otro lado alguien pod\u00eda ayudar y vio correr calle abajo a los vendedores de droga.<br \/>\nComo pudo, a rastras, sac\u00f3 al hombre y comprob\u00f3 que ya estaba muerto. Una cuchillada le hab\u00eda atravesado el coraz\u00f3n. Los gritos de la muchacha se escucharon en todo el barrio y sin remedio los vecinos bajaron a ver el sucedido.<br \/>\nLa polic\u00eda pregunt\u00f3 a Juana si hab\u00eda visto algo y quien estaba en el lugar en esos momentos. No pudo recordar nada, ni siquiera sab\u00eda c\u00f3mo se llamaba, el lugar d\u00f3nde estaba o quien era el fallecido. Pasaron los d\u00edas y de Juana nada m\u00e1s se supo, algunos dec\u00edan que deambulaba de un lado a otro con la mirada perdida, sin rumbo y que la familia estaba pensando si era posible meterla en alg\u00fan centro para locos.<br \/>\nParec\u00eda que la historia de estos dos amantes se hab\u00eda terminado cuando otro cad\u00e1ver apareci\u00f3 en el mismo lugar, esta vez era el borracho que lo ven\u00eda frecuentando como parada antes de llegar a su casa. La persona que lo encontr\u00f3, un obrero que se met\u00eda por el callej\u00f3n para acortar el camino a casa, ya no trabaj\u00f3 m\u00e1s, tampoco recordaba nada, ni quien era, o a qu\u00e9 se dedicaba. La polic\u00eda no daba cr\u00e9dito.<br \/>\nLos vendedores de droga dejaron de ir, demasiados curiosos a la entrada o la salida, demasiados que tampoco se atrev\u00edan a cruzar de un lado a otro. Los vecinos, aquellos que sus ventanas daban a este lugar, se quejaban de los malos olores y unos ruidos extra\u00f1os que por las noches no les dejaban dormir. Uno cerr\u00f3, otro tapi\u00f3, y el paso quedo oscuro para siempre.<br \/>\nEl hijo del panadero, por llegar a tiempo al horno, pas\u00f3, al salir se encontraba en un estado lamentable. Llevaban d\u00edas busc\u00e1ndole, y por lo que parec\u00eda hab\u00eda estado ah\u00ed dentro, sin saber encontrar la salida. No se recuper\u00f3, si bien hac\u00eda lo que se le mandaba no era el mismo, carec\u00eda de la m\u00e1s m\u00ednima emoci\u00f3n.<br \/>\nEl callej\u00f3n empez\u00f3 a ser llamado \u201cdel Olvido\u201d Las madres prohibieron a sus hijos el paso y hasta se pidi\u00f3 al ayuntamiento su cierre, cosa que no sucedi\u00f3 porque no estaba previsto que las tonter\u00edas de los vecinos fuesen a cargo de las arcas p\u00fablicas.<br \/>\nLa gente ni siquiera pasaba cerca, se cruzaban de calle; tanto miedo le cogieron al lugar que la idea de aparcar ah\u00ed el coche y as\u00ed cerrar la entrada fue truncada porque rara era la semana que no sal\u00eda una persona que hab\u00eda querido ver, o conocer, o lo mismo sentir lo que les pas\u00f3 a los otros y la encontraban hecha un pingajo, como un fantasma mudo, uno que no era capaz de decir lo que hab\u00eda visto o sentido en este maldito lugar.<br \/>\nAl principio todos se alejaron, queriendo no saber, como si as\u00ed el agujero negro que ten\u00edan cerca se fuese a terminar; la gente segu\u00eda pasando, entrando como personas, saliendo sin memoria y sin sentimientos.<br \/>\nCada vez hab\u00eda m\u00e1s personas que entraban al callej\u00f3n, casi todos por la noche, con lo que para acallar las quejas de los vecinos se coloc\u00f3 un polic\u00eda municipal, uno que prohibiese la entrada. Fue in\u00fatil, \u00e9l tambi\u00e9n entr\u00f3 y sali\u00f3 como un muerto en vida m\u00e1s. Ahora se pod\u00eda ver una procesi\u00f3n de personas entrando y saliendo as\u00ed.<br \/>\nLa ciudad se convirti\u00f3 en un centro de gentes sin luz, tristes, personas sin memoria de lo que eran, lo que hac\u00edan o a la familia que pertenec\u00edan. Deambulaban por todas partes, sin rumbo, y como no recordaban que ten\u00edan que comer o beber, iban muriendo.<br \/>\nPocos quedaban sanos y por mucho que quisieran no pod\u00edan ni pensar en el callej\u00f3n del Olvido, porque les entraba unas ganas irrefrenables de ir all\u00ed y cruzar.<br \/>\nLa madre se qued\u00f3 callada, miro a todos a la cara y les dijo: Ahora ya sab\u00e9is porqu\u00e9 no quiero que ninguno vaya por ese callej\u00f3n \u00bflo ten\u00e9is claro?<br \/>\nTodos los chiquillos, con los ojos muy abiertos, muertos de miedo, juraron y perjuraron que jam\u00e1s cruzar\u00edan por ese callej\u00f3n. No solo era el hijo de la Juana, tambi\u00e9n los primos, los vecinos. Una vez al a\u00f1o, justo cuando el verano acaba, la mujer cuenta a los ni\u00f1os la misma historia y nunca, ninguno de ellos, tuvo la valent\u00eda de cruzar por ese lugar. A la ma\u00f1ana siguiente, cuando iban camino al colegio, miraban a los adultos y ten\u00edan claro que era una historia verdadera. Esas gentes mayores, con aquellas caras, no pod\u00edan ser menos que muertos vivientes. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL CALLEJ\u00d3N DEL OLVIDO No ten\u00eda este nombre porque hubiese acontecido un hecho en la antig\u00fcedad, era as\u00ed renombrado por ser esta la realidad de este reducto infecto. 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