{"id":854,"date":"2018-04-03T22:33:15","date_gmt":"2018-04-03T22:33:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.marixa.com\/wp\/?p=854"},"modified":"2018-04-03T22:33:15","modified_gmt":"2018-04-03T22:33:15","slug":"la-suerte-que-tenia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.marixa.com\/wp\/?p=854","title":{"rendered":"LA SUERTE QUE TEN\u00cdA"},"content":{"rendered":"<p>No se dio cuenta de la suerte que ten\u00eda hasta que la fue poniendo en una estanter\u00eda.<br \/>\nSal\u00eda temprano a trabajar y por el camino encontraba un amigo que perd\u00eda la sonrisa a cada paso que daba; \u00e9l la recog\u00eda con cuidado, se la guardaba y al pasar por la panader\u00eda la dejaba salir. El panadero que se enamoraba cada ma\u00f1ana, cosas del olor del pan reci\u00e9n hecho, la recog\u00eda con gusto y no pod\u00eda menos que agradecer el regalo con un caliente bollo. Se lo daba bien envuelto en un pedazo de tela limpia que se manten\u00eda doblado en su bolsillo hasta acabar en la estanter\u00eda.<br \/>\nCada retal era en s\u00ed un pedazo de suerte, una suerte regalada por una sonrisa encontrada.<br \/>\nPodr\u00eda ser que en la f\u00e1brica hubiera un triste que antes de fichar ya estaba llorando sus desgracias; un trozo de tela con olor a pan secaba cualquier pena. Otro d\u00eda era la esquina puntiaguda que limpiaba el exceso de carm\u00edn de la secretaria, que nunca era una mancha, solo era un exaltamiento del contento de esta por agradar al jefe, al contable, al pe\u00f3n, siempre queriendo agradar y daban igual los excesos, para eso estaba el pa\u00f1o.<br \/>\nA veces se daba el caso de acabar rojo sangre de un mozalbete que en sus correr\u00edas hab\u00eda tenido un percance.<br \/>\nTodas estas suertes acababan en la estanter\u00eda y contaban las historias m\u00e1s sencillas y a la vez m\u00e1s hermosas.<br \/>\nLos doblaba con cuidado y all\u00ed los posaba, d\u00e1ndoles a cada uno un n\u00famero. Ten\u00eda tambi\u00e9n un peque\u00f1o cuadernillo que engordaba cada d\u00eda con las hojas pardas que sobraban de las piezas que trabajaba y que cuidadosamente cos\u00eda y cos\u00eda, teniendo ya un grueso volumen que conten\u00eda la descripci\u00f3n exacta de cada instante en que se hab\u00eda utilizado el peque\u00f1o trozo de tela.<br \/>\nLa descripci\u00f3n pod\u00eda ser del momento en que se hab\u00eda calentado, ah\u00ed, guardado en su bolsillo, con el calor de una emoci\u00f3n cualquiera; pod\u00eda tener bien claro cu\u00e1ndo hab\u00eda perdido la identidad de su olor natural, el del pan reci\u00e9n horneado y hab\u00eda pasado a adquirir el de aquel que se hab\u00eda servido de \u00e9l. Describ\u00eda las huellas precisas, la mota de polvo quitada de un ojo bello de un compa\u00f1ero despistado, ese que nunca se proteg\u00eda porque no era cosa de hombres. La gota de sangre que le hac\u00eda ser un poco familia del muchacho, aquel con ese olor a jab\u00f3n de madre que se va perdiendo a medida que el mundo te atrapa.<br \/>\nEl amor, el sudor, la pena, la sangre, el pan, todo esto estaba hilado en aquellos pedazos de telas.<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 buena colecci\u00f3n ten\u00eda!<br \/>\nUn d\u00eda se levant\u00f3 y no ten\u00eda que volver a la f\u00e1brica. No iba a recibir su sonrisa, ni el bollo de pan envuelto en la impoluta tela. La congoja m\u00e1s grande se encontr\u00f3, una desconocida hasta entonces. La mir\u00f3 durante d\u00edas y la odi\u00f3 con todas sus fuerzas. La congoja es mala y traicionera, te enga\u00f1a siempre que puede, y acecha detr\u00e1s de cada contratiempo.<br \/>\nLe\u00eda sus notas sobre la historia de las telas, las miraba, las doblaba y las volv\u00eda a doblar, y no pudo m\u00e1s.<br \/>\nSe le ocurri\u00f3 unirlas y hacer una buena cuerda con ellas. La us\u00f3 y encontr\u00f3 la libertad que ol\u00eda a sonrisa reci\u00e9n horneada, y \u00e9l mismo acab\u00f3 envuelto en una tela impoluta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No se dio cuenta de la suerte que ten\u00eda hasta que la fue poniendo en una estanter\u00eda. Sal\u00eda temprano a trabajar y por el camino encontraba un amigo que perd\u00eda la sonrisa a cada paso que daba; \u00e9l la recog\u00eda con cuidado, se la guardaba y al pasar por la panader\u00eda la dejaba salir. 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