ENCIERNES, O EL LUGAR INCONCLUSO. (10)

 

amanecer La Vila

 

En Enciernes es de noche, alguien cerró la puerta y el día no puede traspasar la barrera que forma un puñadito de lunas de distintos colores. Se dice en las paradas de autobús (cosa extraña ya que nunca vi un vehículo de estos) se comenta bajo los bonitos templetes, que estas lunas son causadas por los amores imposibles. De tanto mirarse entre los amantes pierden el sentido del respirar, y es entonces cuando los pulmones, contentos por el evento, provocan a las narices y estas, en su algarabía, sueltan pequeñas burbujas de mocos, en el tono normal de estos, un definido irisado, que al ascender va tomando posición en la paleta colorífica del cielo, formando lo que se llama, coloquialmente, lunas. Es curioso notar el que al conseguir, los amantes, el disfrute total de su pasión amorosa, las lunas expedidas por ellos explotan. Suena entonces una melodía armoniosa, que da pie a la posibilidad de la reproducción; los nacidos bajo ese influjo tendrán el tono de la piel tal cual sus lunas, una mezcla divertida que desaparece al decir la primera palabra, que nunca es mamá o papá, es otra cosa indefinida y por supuesto recién inventada. 

Día 15 de abril.

Urkel

 En Enciernes hay lo que hay. He intentado contar las gentes, las cosas, los lugares… y me ha sido completamente imposible, ellos o quizás sea yo, cambian de sitio constantemente; pareciese que no están conformes con la ubicación. Miraba este detalle con curiosidad, me acercaba a un vecino a preguntar por tal o cual cosa que había visto el día anterior y con risas me daba una dirección sin detalles; encaminada con esperanza, se me pegaban las flores a los pies, las ramas se excedían sombreando mi camino y otros del lugar corrían sobrepasándome para tomar posiciones. Entendí que no avanzaba, y es que había olvidado a dónde quería dirigirme.

Paré, respiré y sentí que solo podía conocer el camino andando, las situaciones vividas, las cosas vistas. El devenir es un desconocido para mí, para ellos, uno al que hay que ponerle buenas caras para que se muestre amigo y es que el futuro es un colaborador, no un lugar. 

Día 17 de abril.

afoto29

En Enciernes no se conocen los prejuicios, aquí nada es lo que parece y por lo tanto no se anda juzgando, ni siquiera como entretenimiento. Importa poco si fuiste o hiciste, lo realmente importante es si eres de los que sientes que el presente es importante. Importante por ser algo único que no volverá a ocurrir.

Se cuentan historias sin moraleja, ya que son pasado, y cuentos sin pena ni gloria, nada que los haga parecer algo rebozado en deseo. Nunca nadie dice “Fin” cuando se termina un relato, se dice: Hasta luego, Hasta pronto, o un rotundo Continuará. Es la manera feliz que tienen las historias cuando ya se cansaron de contarlas o aun no han sido inventadas. Hay gente que se dedica a esto durante toda su vida, no son cuentistas o escritores, son hiladores de palabras, y en la forma coloquial se les llama Tejedores, que no hay problema con los que hacen telas, a esos les llaman Teloneros, que no son los que tocan antes de que otro lo haga, nada similar a lo conocido, aquí todo el que toca (un instrumento o forma un grupo), trova, o teatraliza, tiene la misma dignidad, incluso si no se es muy diestro en el tema, jamás le harán un feo, pero a buen seguro al día siguiente tiene un par de maestros desayunando con el.

Día 18 de abril.

 

 

 

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