ENCIERNES, O EL LUGAR INCONCLUSO. (1)

Camino a Enciernes la luz del cielo hurta mi mirada, guardará reposo en las nubes rosadas que tiñen el abrazo y hacen que el caminar sea un poco mejor. Veo una bandada de pájaros blancos y negros hacer juego con el suelo de las paradas y siento que debo continuar, aunque llegue tarde como siempre. El sol saca largos brazos buscando las galletas de desayuno, ha de mojarlas en todas las leches de fresa.

Día 23 de marzo, 2014

Al ir a Enciernes tomamos el camino convexo, lo apretamos, hasta que los pasos bailan solos, interrumpiendo, las risas de los pies, las conversaciones. 

No hemos de llegar pronto. Todo el mundo sabe que las charlas no tienen finito, se alimentan de la música de las palabras; las previstas cosas de la ruta nos hacen montar en la iluminación, es la fuerza del querer que se disipa como la luz del día. 

Día 23 de marzo, 2014

 

 

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